Sobre su padre no sabe absolutamente nada. “De grande me empecé a ocupar de buscar esa parte. Hasta hace muy poquito estuve buscando. Empecé a buscar porque necesito saber cómo llego. Creo que es importante para construir la identidad de cualquier persona”, dijo también en una entrevista.
“Empecé a buscar y sabía que me iba a encontrar con cosas que no me iban a gustar. De hecho, me pasó. Pero por lo menos busqué y me saqué las ganas. No encontré nada igual. Ya no quiero buscar más. No me quiero morir sin saber algo. Algo quiero saber”, agregó.
Tiempo después, fue "rescatado" por asistentes sociales, que lo mandaron al Hogar de Moreno "El Arca". En varias ocasiones tuvo la oportunidad de hablar sobre su infancia en el hogar, y en todas ellas destacó el contexto de contención que vivía allí, siempre dice que tuvo una "infancia feliz".
Cuando Abel tenía 12 años, fue descubierto como actor a partir de un casting que se realizó dentro del hogar. "Un día Desanzo (Juan Carlos) llegó y nos reunieron en el comedor a todos los chicos, nos dijeron que estaba preparando una película sobre la vida de un pibe de la calle y que él quería trabajar con un pibe de la calle, que por eso estaba ahí", contó sobre la experiencia.
"Lo hice y a los dos meses me reunieron en la oficina de los coordinadores y me dijeron que Desanzo quería que yo hiciera la película. Fue increíble, porque además él me iba a buscar todos los días al hogar y la llegada de El Polaquito me abrió la posibilidad de conocer otros universos".
De esta manera, debutó con un protagónico de gran éxito, El Polaquito (2003). Allí actuó junto a Fernando Roa y obtuvo el premio al Mejor actor revelación de la Asociación de Críticos Argentinos y la Silver Apple al mejor actor en el Festival de Cine Latinoamericano de Nueva York.
Cuando tenía 17 años, Abel dejó atrás el hogar para alquilar una casa con uno de sus amigos. "Estuve desorientado mucho tiempo", dijo haciendo referencia a esa época.
Luego, vivió un tiempo en España, mientras participaba de producciones del "viejo continente". En 2009, con 20 años, protagonizó junto a Ricardo Darín la película El baile de la Victoria, seleccionada por la Academia de cine para representar a España en los Premios Óscar de ese año. Pero no fue facil. Según dijo, en esa época "tenía una depresión tremenda, me quería morir".
En la televisión, participó de Sos mi hombre y El Marginal, la exitosa serie de Playground que ya ganó un Martín Fierro de Oro y va por su tercera temporada. En la serie sobre la vida en la cárcel encarna a César, el líder de la "banda" penitenciaria "Sub-21".
Hace poco, el actor reveló que padece una enfermedad crónica reumatológica, según lo reveló en televisión, "espondilitis anquilosante'. Me la detectaron cuando vivía en el hogar y es horrible, espantosa". " Cuando vivía en el hogar me cuidaban, Iba al médico, al Garrahan y cuando me fui busqué una vía alternativa. Empecé a buscar por el lado del naturismo y encontré un camino muy hermoso que me dio herramientas para tener cierto control de la enfermedad", explicó.
Y continuó: "Me baño con agua fría, practico ayuno cuando me siento mal, duermo en el piso, en una zona dura. Sí, hoy duermo en el suelo, me armo como una especie de cama con unas mantas. Lo mejor para los dolores reumáticos es dormir en superficies duras".
Abel tiene dos hijas, Paloma (6) y Amanda (4), "que viven mitad de semana con la mamá y mitad conmigo", según dijo. "Quiero que mis hijas tengan identidad, y hago énfasis en eso", pero dijo también que no le interesa estar en pareja, porque siempre ha "luchado por la libertad". "Me imagino viajando con ellas, mostrándoles el mundo".
Si próximo proyecto se llama “Un chico en el circo”. " Es la historia de un pibe que es vendedor ambulante en la puerta de un circo, y una mujer lo culpa de un robo que no cometió. Es un proyecto personal muy groso. De alguna manera es el niño que fui yo, pero con otra historia", explicó.
"Los cambios ocurridos en mi vida, desde los 25 para atrás, fueron producto de la misma vida y no de decisiones que tomé. Pero a los 25 abrí los ojos y empecé a elegir concientemente. Ya era papá, había vivido en España, había trabajado bastante", dijo en una entrevista a Noticias.
"Nunca paré, afortunadamente, y creo que eso me salvó la vida. Hoy doy charlas y cuento cosas de mi vida en cárceles, escuelas, Hogares, y siempre me preguntan cómo hice. Y la verdad es que se dio así, pero creo que lo importante es que siempre accioné".