Ella había tuiteado ayer (13/06): "El trabajo de este equipo periodístico es una herramienta indispensable para entender las movidas que se vienen. Porque los intentos reaccionarios no son aislados ni espasmódicos sino parte de una red muy bien organizada".
Sin embargo, tras el repudio y las presiones contra TN en Twitter para pedirle la renuncia, la editora de género del canal de noticias por cable y militante del colectivo Ni una menos, lo borró y terminó condenando el carpetazo:
"Hoy compartí desde esta, que es mi cuenta personal, un trabajo de colegas. El sitio tenía (tiene) muchas notas que me parecieron interesantes. Tiene también un apartado que generó muchas críticas y al que no adhiero. Creo que esas críticas son atendibles para la reflexión constante que debemos tener sobre nuestro trabajo. He sufrido en carne propia escraches y publicación de información privada, por lo que no puedo más que rechazar que eso ahora ocurra con otros".
Esto, además, profundizó el debate sobre los posteos de periodistas que son la cara de los canales y las radios. En el mundo hay una fuerte discusión sobre hasta qué punto un comunicador puede tuitear sin poner en juego la imagen del medio para el que trabaja. Ya hay empresas periodísticas que decidieron prohibir publicaciones en sus redes sociales que generen polémica.
Rápidamente, Marina Abiuso se convirtió en TT por el repudio de trolls: