La final entre “El Cuervo” y Atlético Nacional terminó en un aplastante 4-0. Ocurrió en la ida; en la vuelta, no se movió la aguja. A pesar de contar con diversas oportunidades para aumentar la ventaja en la vuelta, el marcador no cambió. Fue así que el 11 de diciembre de 2002, en el Nuevo Gasómetro, San Lorenzo celebró su segundo título continental, un logro inolvidable en la historia del club, y Rubén Insúa se consolidó como un DT que pisó fuerte en el fútbol argentino.
La alegría desbordó en las gradas, y las vitrinas del club sumaron un trofeo que sigue siendo recordado dos décadas después.