- “Un jugador en el estadio mira la pantalla de su teléfono móvil. ¿Estará observando de cerca las hazañas de sus compañeros? ¿O estudiará la disposición del terreno de juego que quiere Mourinho? Pero no, basta con hacer zoom en la pantalla… ¿y qué aparece? ¡Caballos corriendo hacia la meta!“.
- “Sardar Azmoun es el Messi iraní. Y el niño de las imágenes efectivamente es él. El atacante era buscado por Mourinho para relanzar el ataque de la Roma, pero en el vídeo que nos hicieron llegar a la Redacción él estaría interesado en mucho más. Trotar, galopar, correr… ¿Sufre la fiebre del caballo que aqueja a tantos apostadores de hipódromos? Eso parece.”
- “Para un musulmán, el juego está prohibido. Sin embargo, ese no sería realmente el caso. Más aún cuando en las líneas del Corán, en las suras de La Vaca y la Mesa Servida, surge una advertencia clara: el juego es considerado una obra de Satanás, capaz de sembrar el odio entre las personas y alejarlas del pensamiento de Alá. Esta perspectiva es subrayada por el imán de Jerusalén, Mustafa Abu Sway, quien subraya cómo, incluso para salvar la vida, algunas normas islámicas pueden ser violadas, pero la prohibición del juego sigue siendo total.”
Una propuesta
Imposible de realizar pero una gran idea de Corona, con la experiencia de sus 7 años en prisión por intento de chantaje cuando era ‘el rey de los paparazzi’:
“Ese futbolista de la Roma que ve las carreras de caballos en el estadio. ¿Está apostando? ¡Ah, saberlo! Aquí está el vídeo. Un niño con una gorra de marca, en la grada especial del Olimpico mientras juega la Roma. (…)
El niño toca el violín, mueve los dedos, se excita.¿Para el partido? No, per i cavalli! Ese chico es jugador de la Roma.Es difícil decir si realmente está apostando o si es simplemente un amante de las carreras, un simple espectador. Ciertamente no mira el juego. Pero dejemos que las imágenes hablen por sí solas.
En definitiva, para evitar malentendidos, ¿no sería apropiado prohibir a los jugadores llevar sus teléfonos inteligentes a las gradas y al banco de suplentes? Tal vez se verían obligados a seguir el juego y concentrarse en su trabajo… aquel por el que les pagan generosamente.”