Con un tono muy agresivo, propio de los medios K, siguió:
“Habría, además, numerosas razones para esgrimir mal desempeño del jefe del Estado. El turbio manejo o la incompetencia en la compra de vacunas, por caprichos ideológicos, cuando no por mera corrupción, y que provocó tantas muertes que podrían haberse evitado, no deja de ser otra causal de mal desempeño. Ni qué hablar de la vocación por arrogarse funciones judiciales o directamente presionar por una reforma.
Por encima de las cuestiones asociadas a la gestión de las políticas públicas, hay que tener en cuenta que un juicio político es un juicio moral. Y lo que, en ningún caso, puede perderse de vista es que el Presidente no solo violó normas que él mismo impuso a la ciudadanía, sino que llegó a calificar de “idiotas” y de “vivos” a quienes no las respetaban. En un derroche de histrionismo, el primer mandatario mintió reiterada y descaradamente a todos los argentinos.
En los Estados Unidos, las mentiras de los presidentes fueron los principales hechos desencadenantes de procesos de juicio político. Entre nosotros, con una institucionalidad subvertida y una independencia de poderes en crisis, mentiras de grueso calibre desde el vértice del poder solo refieren al nivel de impunidad con que se manejan nuestros gobernantes, riéndose de una ciudadanía a la que ya nada sorprende”.
Y remató:
Podrán discutirse la oportunidad del juicio político y su conveniencia, teniendo en cuenta que la destitución de Alberto Fernández podría derivar en un mal mayor, como han señalado algunos dirigentes de Juntos por el Cambio. Habrá también quienes entienden que sería más conveniente que el verdadero poder abandone las sombras y tome las riendas en un escenario crítico. Lo que nadie osaría poner en duda es que realmente sobran razones para enjuiciar a quien exhibe ostensibles faltas de idoneidad moral https://resizer.glanacion.com/resizer/BWSXVCLDK5hvCtrDghGwRfQwpNw=/1920x0/filters:quality(80)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/MTPVPLOBD5CXFFGZEOZQLJDSFE.jpg
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Mauricio Macri, cuando era presidente, junto a la familia Saguier por los 150 años de La Nación.
¿No será mucho? ¿Hay ánimos en ciertos sectores de la oposición de asustar a la sociedad con el 2001 o de importar el tormentoso proceso institucional vivido en Brasil con el Lava Jato? ¿No será mucho?
Esmeralda Mitre volvió a meter el dedo en la llaga
En medio de un recrudecimiento de la grieta mediática -no social- propia de los tiempos electorales en la Argentina, irrumpió Esmeralda Mitre con declaraciones que cayeron como anillo al dedo: “Estoy recuperando las acciones que le robaron a mi padre”, dijo sobre la interna familiar tras la muerte de Bartolomé Luis Mitre, director del diario La Nación hasta la fecha de su muerte y chozna de Bartolomé Mitre.
Al aire de Radio Con Vos agregó estar sorprendida porque “de un día para otro un canal (LN+) tenga, digo entre comillas, todos los mejores periodistas del país cuando no había ni para comer. (…) Lo que se dice es que en el canal la plata entró por otro lado, no puedo decirlo, podrán imaginarlo. Y que Mauricio Macri habría puesto dinero no en el canal, sino que habría pagado parte de la deuda que tienen los Saguier de 50 millones de dólares. Macri habría puesto 15 millones de dólares para salvarlos un poco, y así beneficiarse”.
Recordemos que desde LN+ se difundieron las fotos de la cena en la Quinta de Olivos el 14 de julio de 2020 por el cumpleaños de la Primera Dama, Fabiola Yáñez, de la que participó el propio presidente Fernández y que desataron un verdadero escándalo en el Frente de Todos, teniendo la familia presidencial que filtrar un video en El Destape Web. Ocurre que habrían más fotos y videos que la oposición espera revelar a lo largo de la campaña.
Las declaraciones de Mitre fueron un respiro para el presidente y su círculo íntimo para intentar destrabar esta polémica y atar cabos.