Y explicó: "Entre más largo el período de luz, mayor el sentimiento de bienestar general. Tenemos más energía, nos sentimos más activos, más creativos y felices".
Así que en invierno (cuando hay poca luz) ocurre todo lo contrario.
Síntomas del Trastorno Afectivo Estacional
Por lo general, la 'depresión invernal' comienza a aparecer a fines de otoño e inicio del invierno. Las siguientes preguntas nos pueden ayudar a saber si el frío y la poca luz está afectando nuestras emociones:
- ¿Tiene exceso de sueño?
- ¿Ha percibido cambios en el apetito, en especial, compulsión por alimentos ricos en hidratos de carbono?
- ¿Ha tenido un aumento de peso?
- ¿Siente cansancio o falta de energía?
Además, las personas con Trastorno Afectivo Emocional pueden presentar los siguientes síntomas, según Clínica de Mayo:
- Sentirse deprimido gran parte del día, casi todos los días
- Perder el interés en actividades que alguna vez disfrutó
- Tener poca energía
- Tener dificultades para conciliar el sueño
- Sufrir cambios en su peso o apetito
- Sentirse perezoso o inquieto
- Tener dificultad para concentrarse
- Sentirse desesperanzado, inútil o tener sentimientos de culpa
- Tener pensamientos recurrentes de muerte o suicidio
Algunos pacientes también pueden experimentar dolor muscular y ataques de pánico.
¿Cómo tratar el Trastorno Afectivo Estacional?
Si bien, es normal que -por la alteración de nuestro reloj biológico- nos sintamos tristes durante el invierno, es importante consultar al médico si los patrones de sueño cambiaron, al igual que el apetito, o cuando nada nos motiva a realizar las actividades diarias.
Una manera efectiva de tratar este trastorno es con la terapia de luz.
En estos casos, se coloca una caja de luz junto a la cama y al lado de lámparas de luz natural, que se encienden cada mañana para ayudar a paciente a despertarse gradualmente y enfrentar el día. Algunos lugares públicos también aplican esta técnica, como esta cafetería en Estocolmo, Suecia, donde el invierno parece interminable...