Axel Kicillof dijo que al asumir como gobernador encontró “una situación terrible” de las que son “recurrentes en la provincia de Buenos Aires”: “Algunos piensan que simplemente encarcelando a alguien, sacándolo de circulación, el problema está resulto, y es mentira”, sostuvo.
“Todo aquel que comete un delito tiene que cumplir su condena, pero respetando nuestra Constitución provincial y los derechos humanos. La condena no puede ser una tortura” porque “el resultado de ese hacinamiento es que aquellos que van a cumplir su condena, cuando son liberados, en un porcentaje elevadísimo, reinciden”, agregó.
“Los único que ganamos es posponer, demorar y ocultar, pero no resolver el problema de la seguridad en la provincia, que tiene que ver con cambiar también las condiciones en nuestro servicio penitenciario”, explicó Kicillof, desde Florencio Varela.
En cuanto a las condiciones sanitarias de los presos en las cárceles, anunció que se encuentran en construcción “15 hospitales penitenciarios en la provincia de Buenos Aires”.
El Plan de Infraestructura Penitenciaria Provincial permitió reanudar las obras mediante una inversión de $ 800 millones para la construcción de 12 mil nuevas plazas en el período 2020-2023.
Kicillof explicó en ese sentido que con esto se logra “que los internos no tengan que acudir al sistema de salud del municipio y la provincia, lo cual representa gastos cuantiosos, movilización, riesgos y desatención para quienes necesitan el servicio”.
El proyecto provincial incluye la activación de un Centro de Aislamiento Sanitario (CAS) y dos hospitales penitenciarios modulares que poseen 24 y 48 plazas.
Las unidades cuentan con consultorios de cardiología, urología y traumatología, además de equipamiento para facilitar la evaluación diagnóstica de los reclusos sin necesidad de que sean trasladados por fuera del predio.
Forman parte de un total de 15 hospitales que se construyeron en los 12 complejos penitenciarios bonaerenses y que permitieron ampliar de 57 a 388 las camas para asistencia médica.