De esta manera, trasladó la responsabilidad de los aumentos de precios al consumidor a otros protagonistas, a quienes no identificó.
Sobre la presión tributaria dijo que "el costo del traslado del animal en pie hasta que llega a la góndola del supermercado es muy alto", e insistió en que el productor "no es formador de precios".
Tras poner el foco en la inflación, Nicolás Pino pidió considerar el contexto en relación al aumento del precio de la carne, sin olvidar que en el resto de la economía "hay un 50% de inflación, que tenemos todos".
Pero además recordó la incidencia que tienen en esta cadena de producción los fuertes incrementos de insumos clave como el maíz y el gasoil.
"Por suerte pudimos acompañar la inflación, si no estaríamos fundidos", remarcó, y volvió una vez más sobre la cuestión de la formación de precios, indicando que "el precio lo fija el mercado, la oferta y la demanda".
Respecto de la evolución del precio de la carne al consumidor, la clave es producir más pero para eso hay condiciones que se deben cumplir.
Declaró que con mayor producción, el precio de la carne se abarataría sin necesidad de restringir las exportaciones, pero para eso se requiere estabilidad en las reglas de juego.
"Estoy convencido de que podríamos haber producido más, pero como dice el refrán, el que se quema con leche ve una vaca y llora", precisó, y agregó que cae la producción "porque se sabe que van a cambiar las reglas de juego en cualquier momento".
Y cerró con un dato alentador. "Si hay un mercado libre de exportación y reglas de juego claras con posibilidad de crédito para la producción, en cien días podemos aumentar de 120 a 130 kilos el peso de la hacienda".