Desde la crisis financiera, las comisiones escalaron de forma alarmante. Los honorarios de gestión, que en las décadas del 60 y 70 representaban menos del 10% de las ganancias brutas, hoy se llevan un 30%. Así, el negocio de los gestores resultó mucho más rentable que el de los propios inversores.
Comisiones al alza, rendimientos a la baja
A medida que los rendimientos caían, las comisiones subieron sin freno. Hasta el año 2000, las comisiones se llevaban un tercio de las utilidades, pero hoy absorben la mitad. Este encarecimiento expone el fracaso rotundo de los inversores institucionales y los consultores para presionar por una reducción de tarifas.
Los números no mienten: las ganancias de los fondos promedio quedaron en un 8,3% en 2024, mientras que los 20 principales gestores lograron retornos del 13,1%, según Hedge Fund Research. Los números no mienten: las ganancias de los fondos promedio quedaron en un 8,3% en 2024, mientras que los 20 principales gestores lograron retornos del 13,1%, según Hedge Fund Research.
Los grandes ganadores: Citadel, DE Shaw y Millennium
A contramano del promedio, un puñado de fondos multiestrategia dominó el escenario en 2024. Citadel, liderado por Ken Griffin, se consolidó como el fondo más rentable de todos los tiempos, superando por tercer año consecutivo a sus rivales.
Lo siguieron DE Shaw y Millennium Management, que también registraron ganancias netas impresionantes.
Estos gigantes no solo lideraron en retornos, sino que además consiguieron quedarse con una proporción menor en comisiones que el resto de la industria: un tercio de las ganancias brutas, frente al 55,7% que pagaron los demás.
Una industria que trasladó sus costos al inversor
El sector de fondos de cobertura adoptó un modelo aún más gravoso para los inversores. Las plataformas multiestrategia, el segmento de mayor crecimiento, institucionalizaron el esquema de "transferencia" de costos, donde todos los gastos —desde alquileres y tecnología hasta salarios y entretenimiento— fueron absorbidos por los inversores.
Este esquema puede sumar entre el 3% y el 10% de los activos anuales, además de las habituales comisiones de rendimiento del 20% al 30%. Lejos de proteger al inversor, el sistema multiplicó los costos mientras ofreció retornos mediocres.
El cierre de LCH Investments y su legado
El análisis llegó en un momento simbólico: LCH Investments, pionero en fondos de cobertura, anunció su cierre tras 55 años de actividad. Fundado en 1969, el fondo multiplicó por 172 el valor de sus acciones, con una rentabilidad anual del 9,8%, un desempeño que pocos pudieron igualar.
Sin embargo, su desaparición no cerró la puerta a la participación de Edmond de Rothschild, que siguió invirtiendo en el sector a través de otros vehículos. Sin embargo, su desaparición no cerró la puerta a la participación de Edmond de Rothschild, que siguió invirtiendo en el sector a través de otros vehículos.
¿Los grandes de Wall Street siempre ganan?
El auge de las comisiones y el declive de los rendimientos plantearon una pregunta incómoda: ¿los fondos de cobertura siguen siendo una buena apuesta para los inversores? Mientras un selecto grupo de gestores acumuló fortunas, la mayoría de los participantes se enfrentó a un esquema diseñado para enriquecer a los administradores más que a los clientes.
En un contexto donde las promesas de protección contra las caídas del mercado quedaron en el olvido, el negocio de los fondos de cobertura parece ser cada vez menos rentable para quienes los financiaron.
La industria deberá replantear su modelo si pretende sobrevivir a un escrutinio que ya no puede evitar.
El tiempo de los márgenes de ganancia obscenos podría estar llegando a su fin. El tiempo de los márgenes de ganancia obscenos podría estar llegando a su fin.
Hace (casi) 20 años
A finales de 2006, Urgente24 publicaba..
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