Y es que este escenario favorable de la soja parece tener fecha de vencimiento -y mucho más cercano de lo que parece-. Esto se debe, también, a como Goldman Sachs adelantaba como que en marzo iba a iniciar la reducción de compras de activos financieros por parte de la Fed -Quantitative Tightening-. El banco de inversión había dicho, a comienzos de 2022, que esperaba que el proceso de reducción del balance empezara en julio.
Mirando hacia adelante, la firma argumenta estar esperando al menos 5 aumentos de la tasa de interés de la Fed en 2023 y que la entidad que preside Jerome Powell alcance la tasa de interés de referencia final en el rango de 2,5% a 2,75% en 2024.
El cambio sobre la expectativa de la política monetaria -precisamente sobre la subas en la tasa de interés- de la Fed, hacia un sesgo más contractivo por parte de Goldman Sachs es compartido por la mayoría de los bancos de inversión de Wall Street -como JP Morgan, por ejemplo-, marcando así el sendero negativo que le depara a la "soja peronista".