Una histórica de MDQ: La Anónima compensa morosidad y caída en las ventas y busca continuar su expansión

Peso al rojo que le produjo la morosidad de los hogares a su tarjeta de crédito, además de la caída en las ventas, La Anónima cuenta con una estructura que le permite compensar y continuar su expansión: va por una histórica marplatense.

En concurso de acreedores desde 2006 y mientras enfrenta cheques rechazados por más de $3.400 millones y mantiene atrasos en los pagos de salarios, la histórica empresa marplatense Supermercados Toledo negocia con dos cadenas, una de ellas sería La Anónima, mientras vende inmuebles para sostenerse.

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Entre las alternativas que puso sobre la mesa la propia compañía aparecen la venta de la totalidad de la empresa o el alquiler de su fondo de comercio. La definición todavía no está cerrada, pero la posibilidad ya forma parte de las presentaciones realizadas en el concurso preventivo.

La compañía omitió el nombre de las dos cadenas en su presentación judicial, pero según fuentes del sector, La Anónima sería uno de los grupos con mayor interés en quedarse con una parte importante de la operatoria.

La Anónima compensa deterioros y continúa su expansión

Pero La Anónima también tiene sus problemas... En los últimos días se conoció que el último balance anual que la cadena de supermercados envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV), junto con un comunicado difundido por la propia compañía sobre el cierre del ejercicio, expuso el fuerte deterioro sufrido por su tarjeta de crédito como consecuencia de las crecientes dificultades de sus clientes para afrontar las deudas.

La Anónima perdió $41.151 millones en su negocio financiero durante el ejercicio cerrado el 30 de junio de 2026 por la morosidad de las familias que golpeó con fuerza este negocio de la familia Braun.

Y el aumento de la incobrabilidad coincidió con una retracción de la actividad principal de La Anónima ya que los ingresos del segmento supermercados bajaron desde $3.110.186 millones hasta $2.977.388 millones, una caída real de 4,3%.

El resultado operativo de la cadena descendió desde $41.399 millones hasta $29.114 millones, con una contracción cercana a 30%, mientras que el margen operativo quedó por debajo de 1% de los ingresos del segmento, una relación que muestra la estrechez con la que funcionó el negocio minorista durante el período.

A nivel consolidado, los ingresos netos disminuyeron desde $3.404.343 millones hasta $3.376.357 millones; la ganancia bruta cayó 4,2%, hasta $909.826 millones, mientras que el resultado operativo retrocedió 39,8%, desde $47.474 millones hasta $28.572 millones.

Los gastos de comercialización permanecieron prácticamente estables, alrededor de $826.578 millones, mientras que los administrativos subieron desde $75.591 millones hasta $77.436 millones.

La combinación entre menores ventas reales, costos comerciales rígidos y mayor incobrabilidad comprimió la rentabilidad del grupo y los estados financieros permiten identificar una disminución real de las ventas de los supermercados y un fuerte aumento de las previsiones de la tarjeta.

El informe no establece una relación causal directa entre ambos fenómenos, por lo que la mayor incobrabilidad no puede atribuirse automáticamente a la caída de las ventas.

Sin embargo, la actividad frigorífica amortiguó parte del deterioro, con ingresos que aumentaron desde $275.226 millones hasta $372.772 millones en sus plantas de Salto, en la provincia de Buenos Aires, y Speluzzi, en La Pampa.

El resultado operativo del segmento creció desde $15.961 millones hasta $39.096 millones, una mejora de 145%, mostrando que los frigoríficos terminaron aportando más ganancias operativas que toda la cadena de supermercados

Una estructura diversificada

En la actualidad, La Anónima es una de las principales cadenas de supermercados de capital nacional con una importante presencia en varias provincias y localidades del interior del país.

Y si bien se concentra históricamente en la Patagonia y en ciudades del interior, además de supermercados, el grupo desarrolla actividades frigoríficas, logísticas, inmobiliarias, digitales, financieras y de comercio exterior.

Su estructura incluye cuatro sociedades controladas: Tarjetas del Mar, Patagonia Logística, Patagonia Comex y La Anónima Online y una participación en la compañía uruguaya Omarek.

De acuerdo con el comunicado difundido por La Anónima, la compañía continuó con su expansión a pesar de la caída de la rentabilidad y el 1° de junio pasado tomó posesión de las 12 sucursales y del centro de distribución incorporados mediante el acuerdo con Grupo Libertad y comenzó a operar esos activos cuatro días después.

La operación amplió su presencia a Córdoba, Rafaela, Rosario, Posadas, San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. La empresa aseguró que ese movimiento le permitió ingresar en cinco provincias y fortalecer su plataforma logística y comercial.

El mismo documento informa que se encuentran en ejecución nuevas sucursales en Bell Ville y San Francisco, en Córdoba; Neuquén Oeste, en Neuquén; y San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires.

Tras las incorporaciones, La Anónima declaró contar con 183 establecimientos distribuidos en 98 ciudades.

Esa diversificación le permite integrar diferentes etapas de su operación, desde el abastecimiento y la logística hasta las ventas digitales, las exportaciones y la financiación.

Otros negocios del grupo La Anónima

Los negocios inmobiliarios, por su parte, tuvieron una incidencia menor y generaron ingresos por $3.311 millones y un resultado operativo de $1.513 millones, levemente inferior al del período anterior.

La Anónima cerró el ejercicio con una ganancia neta consolidada de $26.245 millones, frente a los $42.160 millones obtenidos un año antes, con una caída real de 37,8%.

Además, el resultado final recibió un aporte extraordinario relacionado con el incendio que destruyó el centro de distribución regional de Cipolletti, en la provincia de Río Negro, el 2 de junio pasado.

Según informó la empresa a la CNV, el fuego ocasionó pérdidas de gran magnitud en las instalaciones, la superficie cubierta y las mercaderías almacenadas.

La contabilización de esas pérdidas y de la indemnización reconocida por la aseguradora produjo un efecto neto positivo de $20.276 millones que explica buena parte del aumento de otros resultados operativos, que pasaron de $283 millones a $22.760 millones.

De acuerdo a los datos del balance, la caída de la rentabilidad convivió con una mejora de la generación de efectivo ya que las actividades operativas aportaron $152.817 millones, después de haber utilizado $50.674 millones durante el ejercicio anterior.

La deuda bancaria y financiera total bajó desde $130.107 millones hasta $89.438 millones y la compañía redujo especialmente las obligaciones de corto plazo, que descendieron desde $123.342 millones hasta $28.152 millones, aunque las de largo plazo aumentaron desde $6.764 millones hasta $61.286 millones.

Supermercados Toledo, la historia

En esa situación, La Anónima continúa su expansión por el país. Y ahora iría por Supermercados Toledo. Una histórica de Mar del Plata: arrancó en 1966, cuando la familia Toledo compró un pequeño autoservicio de apenas 300 metros cuadrados en la esquina de avenida Colón y Sarmiento, en Mar del Plata. Antes de ingresar al supermercadismo, la familia se dedicaba al negocio de la carne y tenía tres carnicerías distribuidas en distintos puntos de la ciudad.

El crecimiento de la cadena acompañó el avance del supermercadismo y los cambios en los hábitos de compra. Desde Mar del Plata, Toledo puso en marcha una política de expansión hacia otras ciudades de la región y llegó a desarrollar una estructura de 44.000 metros cuadrados de superficie de venta y más de 300 cajas registradoras.

La compañía también fue construyendo una estructura propia para producir parte de los alimentos que comercializa. En 1987 inauguró su planta panificadora en el Parque Industrial General Savio, donde produce desde discos para empanadas y panes hasta pastelería, pan rallado, budines y pan dulce.

A esa planta se sumó el negocio avícola, que incluye la producción de pollitos BB, granjas de engorde, elaboración de alimentos, faena y procesamiento de productos derivados del pollo. Según la propia empresa, esta estructura le permite abastecer a sus locales y también vender a clientes nacionales y extranjeros.

Toledo desarrolló además una planta de chacinados en Mar del Plata, donde produce fiambres, embutidos y otros productos elaborados, junto con un secadero para jamón crudo y bondiola y una planta de feteado y envasado al vacío.

El negocio de alimentos se completa con un criadero y frigorífico de cerdos en Coronel Vidal. El criadero tiene una capacidad de producción de 8.000 capones anuales, cuenta con 190 hectáreas destinadas a la producción de alimentos y una planta de molino. El frigorífico, por su parte, tiene una capacidad anual de faena declarada de 66.000 cerdos, 52.800 lechones y 52.800 corderos.

Así, el negocio que comenzó con un autoservicio de 300 metros cuadrados terminó convertido en una empresa integrada que combina supermercados, producción de panificados, actividad avícola, elaboración de chacinados y producción y faena de cerdos.

En la actualidad, la compañía señala que opera 29 locales, 23 de ellos en Mar del Plata y el resto en Necochea, Miramar, Pinamar y Balcarce. En el expediente concursal vigente, sin embargo, la Justicia identifica 33 locales de venta, mientras que Toledo declaró ante los tribunales que emplea aproximadamente 1.500 personas.

El concurso preventivo tampoco es reciente: la empresa está bajo este proceso judicial desde agosto de 2006, pero durante estas casi dos décadas continuó expandiendo y sosteniendo una estructura productiva y comercial propia.

Las ventas de inmuebles

En paralelo con las conversaciones por el futuro del negocio, Toledo comenzó a vender activos inmobiliarios. La Justicia autorizó primero la venta del inmueble ubicado en Estrada 5537, por US$1,5 millones, y posteriormente habilitó la operación sobre el predio de Avenida Libertad 5750, por US$3,85 millones.

La venta de estos inmuebles forma parte de la estrategia de Toledo para conseguir fondos y mantener la actividad mientras intenta definir una salida para el negocio.

La Sindicatura también consideró que evitar una paralización podía permitir preservar el valor de la compañía y los puestos de trabajo.

Los números de la empresa ayudan a entender la presión financiera. Al 30 de septiembre de 2025, las ventas de mercadería habían caído 14,3% interanual, hasta $146.433 millones, y la compañía cerró con un resultado operativo negativo de unos $3.716 millones. En ese período también tuvo un flujo de fondos operativo negativo de aproximadamente $1.667 millones.

El problema también aparece en la proyección presentada ante la Justicia para los seis meses siguientes. Toledo calcula que entre septiembre de 2026 y febrero de 2027 tendrá ingresos por ventas y cobranzas de unos $76.877 millones. Pero para mantener en funcionamiento el negocio prevé gastos por alrededor de $83.472 millones.

La diferencia deja un faltante de unos $9.037 millones durante el semestre. En ese cálculo, la compañía contempla ingresos por $6.750 millones provenientes de las dos operaciones inmobiliarias, tomando un tipo de cambio de $1.500 por dólar. Aun con esos fondos, la proyección muestra que en febrero de 2027 quedaría un déficit de aproximadamente $2.287 millones.

Por eso, la venta de propiedades permite sostener la operación en el corto plazo, pero no resuelve por sí sola la situación financiera. En el expediente, Toledo planteó que necesita continuar funcionando como una unidad económica mientras avanzan las conversaciones con las dos cadenas.

La Justicia tuvo en cuenta ese punto al autorizar las operaciones. La jueza consideró que la venta de dos inmuebles no implica el vaciamiento patrimonial de la compañía y que conseguir fondos puede ayudar a preservar la continuidad de la actividad y el cumplimiento del acuerdo concursal.

En este marco, el margen de maniobra de Toledo, por ahora, pasa por conseguir fondos para seguir operando mientras define qué hacer con el negocio. La venta de los inmuebles puede darle aire en los próximos meses, pero la propia proyección financiera muestra que no alcanza para cerrar el desequilibrio.

Por eso, la negociación con dos grandes cadenas cobra especial relevancia, porque ya no está en discusión solo la venta de una propiedad o de algunos locales, sino qué empresa quedará al frente de una estructura de 33 sucursales, cinco unidades de negocio y unos 1.500 trabajadores.

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