Los hidrocarburos no convencionales y la minería extractiva buscaban estabilidad política y garantías jurídicas, no necesitaban de beneficios fiscales para la ejecución en tiempo y forma.
Pero, tal como sucedió con la fallida 'Ley de Inocencia Fiscal', Caputo hizo una apuesta que fracasó. Y miente para no asumirla.
caputo sturzenegger
Luis Caputo y Federico Sturzenegger.
El RIGI
El RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones) es un mecanismo que por vía de excepción brinda tratamientos impositivos, aduaneros y de disponibilidad de divisas especiales para nuevas inversiones que superen los 200 millones de dólares. Hasta ahora hay 8 proyectos que comenzaron a operar con el RIGI, todos –excepto uno– están en los sectores de energía y minería. En este contexto, el gobierno anunció que se enviará al Congreso un proyecto de ley para sancionar un “Súper RIGI” a fin de ampliar la cobertura a inversiones industrializadoras de productos que Argentina no produce en la actualidad.
Contar con instituciones amigables con la inversión es la base del desarrollo. Por eso es prioritario revertir los factores que desalientan la inversión. Frente a este desafío, el RIGI es un dispositivo transitorio que opera como una isla encapsulada donde las inversiones son reguladas con instituciones normales bajo la expectativa de que en algún momento la normalidad se generalice a toda la economía. La lógica subyacente es que las excepciones tributarias, aduaneras y cambiarias que gozan los proyectos amparados por el RIGI se extiendan como regla general cuando se supere la emergencia económica.
¿Cuáles fueron los resultados del RIGI en 2025 que fue su primer año de operación? Según datos del Ministerio de Economía y el Banco Central se observa que:
- La inversión total en la economía entre 2015 y 2024 fue en promedio 15,8% del PBI.
- En el 2025 la inversión total fue de 16,0% del PBI.
- Mientras tanto la compra de dólares de las personas humanas para ahorro en el 2025 ascendió a 4,7% del PBI.
Estos datos muestran un bajo nivel de inversión en la última década y como era previsible el fenómeno no se modificó sustancialmente en el primer año de vigencia del RIGI. Lo que llama la atención es la muy alta predisposición de la gente a canalizar ahorros a la compra de dólares. Esto sugiere que la baja inversión no se origina en la falta de ahorro sino en la persistencia de un contexto adverso para la inversión. Que los ahorros se acumulen “bajo el colchón” en lugar de ser canalizados a expandir la capacidad de producción implica un permanente drenaje de recursos fuera del sistema que limita las posibilidades de progreso.
Muchos factores explican los bajos incentivos a invertir en Argentina. Pero dos son fundamentales: la persistencia de parte del cepo cambiario y el distorsivo sistema tributario nacional, provincial y municipal. No es casual que el RIGI contemple como principales incentivos para promover inversiones excepciones en ambos temas. Esto es tener libre disponibilidad de las divisas que genere el proyecto y racionalidad y previsibilidad en los impuestos a los que está sometido.
Frente a esta realidad, una alternativa es ampliar las excepciones. Siguiendo esta orientación en la ley de modernización laboral se contempló el RIMI (que contempla beneficios más modestos que el RIGI para las empresas más chicas) y se propone crear un “Súper RIGI” con beneficios más generosos para grandes proyectos industriales. La principal debilidad es que se trata de esquemas burocráticos y discrecionales que suman distorsiones al generar asimetrías desventajosas para las inversiones que no acceden a los beneficios especiales.
La estrategia alternativa es apegarse a la concepción inicial del RIGI como mecanismo transitorio y mejorar la calidad institucional de manera general. Un paso fundamental es aprovechar el clima financiero de mayor tranquilidad para completar la eliminación del cepo. En la misma línea y con la misma importancia hay que avanzar hacia un ordenamiento integral del sistema tributario. En este sentido, la reforma tributaria más trascendental es unificar los impuestos a las ventas. Para ello es imprescindible coordinar con las provincias la creación del “Súper IVA” que absorba el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas municipales sobre las ventas que ya se convirtieron en un Ingresos Brutos municipal.
La baja inversión en Argentina imposibilita el desarrollo social. El RIGI fue ideado como un parche transitorio para determinados proyectos hasta que se desmantelen las distorsiones que desalientan la inversión en toda la economía. En lugar de sumar excepciones, es mejor crear condiciones amigables para todos los proyectos de inversión.
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