Los demócratas del Senado le han dado a Biden una amplia libertad para seleccionar al próximo presidente de la Fed, ya sea Jerome Powell u otra persona, un margen de maniobra que le da al presidente algo de tiempo y espacio para hacer su selección. La única excepción es Warren.
Tras el escándalo que involucró a Kristalina Georgieva y al ex Presidente del Banco Mundial Jim Yong Kim en una maniobra para favorecer a China mientras negociaba con ese país una inyección de capital para el Banco Mundial, varios pidieron su renuncia. China fue ubicada en el ranking del informe Doing Business 2018 en el puesto 78 cuando supuestamente debería haber bajado al 85.
Ahora funcionarios del Departamento del Tesoro debaten sobre si USA, el mayor accionista del Fondo Monetario Internacional (FMI), debería solicitar la renuncia de la directora gerente, Kristalina Georgieva, en medio de un escándalo ético, dijeron personas familiarizadas con la situación. Como bien indica Bloomberg, la postura de Washington es clave en el asunto porque tiene la mayor parte de los derechos de voto del fondo con un 16,5%.
La portavoz del Tesoro, Alexandra LaManna, fue clara: “Nuestra principal responsabilidad es defender la integridad de las instituciones financieras internacionales”
Anne Krueger, economista norteamericana que fue número dos del Fondo durante la gestión de Horst Köhler, pidió en Project Syndicate que Kristalina Georgieva sea reemplazada para preservar la credibilidad de las instituciones internacionales. Fue muy dura y crítica contra la actual directora del FMI:
Si Georgieva permanece en su puesto, ella y su personal seguramente se verán presionados para alterar los datos y clasificaciones de otros países. E incluso si se resisten, los informes que produzcan serán sospechosos. Se devaluará el trabajo de toda la institución. Esa perspectiva por sí sola debería ser suficiente para que los amos políticos del FMI encuentren un nuevo director gerente cuyo compromiso con la integridad del trabajo no esté en duda. Si Georgieva permanece en su puesto, ella y su personal seguramente se verán presionados para alterar los datos y clasificaciones de otros países. E incluso si se resisten, los informes que produzcan serán sospechosos. Se devaluará el trabajo de toda la institución. Esa perspectiva por sí sola debería ser suficiente para que los amos políticos del FMI encuentren un nuevo director gerente cuyo compromiso con la integridad del trabajo no esté en duda.
Kristalina Georgieva, que recibió el respaldo de economistas progresistas como Jeffrey Sachs y Joseph Stiglitz, mentor de Martín Guzmán, ahora está en la cuerda floja. Su salida del FMI representaría un problema más para Alberto Fernández, que por la cercanía de la economista búlgara con Guzmán esperaban que intercediera para favorecer a Argentina en la negociación con la deuda e incluso presionar para obtener una quita en la tasa de interés.