No hay confianza en el gobierno, y el gobierno no tiene plan económico
La falta de confianza en el gobierno se ve por todos lados, y uno de los indicadores más notorios es justamente el mercado de bonos. El gobierno amaga con defaultear la deuda al FMI, esa es su estrategia, jugar con fuego y destruir la confianza en el país, mientras no tiene en consideración las consecuencias de sus políticas y el costo que recae sobre el sector privado que debe de aguantar tasas de interés en dólares más altas por el mamarracho de negociación que lleva a cabo Martín Guzmán asesorado por el nobel chavista de Joseph Stiglitz.
Entonces, en Argentina no hay plan económico. El gobierno actúa por instinto y en contra de la teoría económica, creyendo que el gasto público hará crecer tanto a la Argentina que no hace falta corregir el déficit fiscal, sino que tal crecimiento (impulsado por el gasto) elevará tanto los ingresos en las arcas del estado que los desequilibrios desaparecerán... esta fue la estrategia de Alfonso Prat Gay durante su primer año como ministro de hacienda de Macri, y fracasó. ¿Por qué el kirchnerismo tendría éxito en esta oportunidad? No hay razón para creer que así sea, pero Martín Guzmán le sigue rezando a Stiglitz.
Se acaba la paciencia por parte de los argentinos, y quieren un cambio radical
Eventualmente la gente comienza a mostrar su hartazgo, y esto se está evidenciando hoy más que nunca, y de manera muy preocupante. En una encuesta realizada por la consultora Giacobbe & Asoc., se le pregunta a los argentinos "¿Le gustaría a usted que Alberto Fernández renunciara a la presidencia?", a la cual el 49,7% de los encuestados respondió que sí.
Parece que el daño que han generado a las instituciones a través de las políticas económicas dañinas que se han ido implementando es notorio y verdaderamente preocupante, al punto que la mitad de los argentinos pide que se llame a una Asamblea Legislativa, un síntoma más de la eterna enfermedad a la cual los políticos han sometido a la gente, lo cuales consideran que se los gobierna a través de mentiras de campaña y exprimiendo sus bolsillos.