La situación empeoró desde que asumió el gobierno actual, en 1,9 puntos porcentuales y en 43% desde agosto de 2013, el punto máximo alcanzado por los trabajadores en nivel de vida.
De no realizarse reformas estructurales para revertir el rumbo que lleva la Argentina lo más probable es que luego de las elecciones de este año, la caída sea estrepitosa.
Sobre este tema Aldo Abram, Director Ejecutivo en la Fundación Libertad y Progreso explica: “El gobierno está tomando medidas para lograr una mejora coyuntural de los salarios antes de las elecciones; pero que desaparecerá después de ellas. Por ejemplo, reabrir las paritarias, en las que se negocian aumentos que al final estarán por debajo de la inflación; pero la primera suba siempre es fuerte y permite recuperar poder adquisitivo frente a los meses previos, aunque luego se vaya licuando".
Detalles en perspectivas
Aldo Abram señaló. "También, ayudará la baja del impuesto a las Ganancias para los empleados en relación de dependencia". Luego agregó “el congelamiento de las tarifas, que es insostenible fiscalmente; pero ahora permite subsidiar a los consumidores hasta las elecciones. Sin embargo, en el primer semestre del año próximo tendrán fuertes actualizaciones que impactarán duro en los bolsillos de los votantes. Lo mismo pasará con el ancla cambiaria que se está implementando actualmente y cuya futura corrección implicará grandes aumentos de precios en los meses siguientes al sufragio de la gente, como en 2013-14”.
Tal como señalan los datos, las consecuencias de la implementación de políticas públicas cortoplacistas en materia económica causaron un profundo daño a todos los argentinos, provocando una gran pérdida en la calidad y bienestar de vida. La única forma de romper este círculo vicioso de empobrecimiento, que lleva décadas, es haciendo las reformas estructurales para que argentinos y extranjeros vuelvan a querer invertir en la Argentina.