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Diversificación de reservas: Para reducir exposición al dólar, muchos bancos venden bonos del Tesoro de EE.UU. y compran oro.
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Respuesta a sanciones y tensiones geopolíticas: El oro no puede ser congelado ni bloqueado como ocurre con activos en dólares, útil ante riesgos como sanciones a Rusia.
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Política simbólica: Las compras de oro también son “declaraciones políticas” frente a la hegemonía del dólar.
Efecto en los precios del oro
Este impulso de demanda oficial ha elevado el precio del oro más de 90% en cinco años, hasta tocar casi los US$3.500 por onza a principios de 2025. Analistas de diferentes instituciones creen que el metal podría llegar a los US$4.000 hacia finales de año .
Un mundo menos dolarizado, con más oro
La participación del dólar en reservas globales ha caído del 60% hace una década a cerca del 46% en la actualidad, mientras que el oro ha pasado del 10% al 20%, desplazando al Euro como segundo activo de reserva global. El euro también gana terreno sobre el dólar, y los bonos verdes y criptomonedas comienzan a entrar en la discusión.
En particular, los bancos de economías emergentes están liderando este cambio, aumentando sus reservas de oro como indicador de soberanía financiera futura, mientras Occidente se mantiene más conservador.
El lugar favorito para mantener las reservas en oro es el Banco de Inglaterra, donde el 64% de los encuestados mantienen los lingotes.
La acumulación masiva de oro por parte de los bancos centrales consolida su rol como reserva de valor estratégica en un mundo cada vez más incierto y fragmentado. Esta tendencia no solo refuerza su posición como segundo activo de reserva global tras el dólar, sino que también presiona al metal para mantenerse en carrera.
El reordenamiento de las reservas internacionales sugiere un nuevo equilibrio monetario global, donde el oro vuelve a adquirir un protagonismo histórico.