Traer productos del sector textil desde otros países, hacia Argentina, puede tardar desde 6 meses, hasta un año.
Los procesos de aprobación son muy lentos y a ellos se les suman cada vez más requisitos que terminan convirtiéndose en trabas.
La burocracia impide que los innovadores entrelacen sus creaciones
Veamos ejemplos concretos
Licencia de importación (SIMI): procedimiento administrativo que permite monitorear las importaciones y garantizar el cumplimiento de las regulaciones de seguridad básicas de los productos importados.
Declaración Jurada de Composición de Productos (DJCP): un documento solicitado por el gobierno, sobre la composición porcentual de las fibras, o de los materiales constitutivos, con el objeto de respaldar la veracidad de la información declarada en el etiquetado o rotulado de tales productos, según corresponda.
Pedido de amparo: si bien este no es un requisito, termina siendo una instancia a la que llegan muchos importadores para que el gobierno les apruebe el SIMI, y que les significa: más tiempo e insistencia, y también, un abogado pago que gestione el documento.
“Cuando decidimos importar no queda otra que armarse de paciencia, y levantar todos los días el teléfono y llamar para preguntar en qué estado está la situación. Por ello, la constancia y la perseverancia se convierten en los factores principales a la hora de querer emprender en esta industria”, comenta Sole Silva.