- la dinámica creciente de la población y
- la dinámica bajista del PBI.
La población crece todos los años en torno al +1,1% anual.
Del otro lado, el PBI subió en 2011; 2013; 2015 y 2017 (años impares electorales), pero cayó a los años siguientes después de las elecciones en 2012; 2014; 2016; 2018 y 2020. Sin embargo, el acumulado de las contracciones de los años post electorales de los años pares es muy superior al acumulado de las variaciones positivas de los años impares de elecciones. De hecho, el cierre del PBI en el 1er. semestre 2021 es
- -3,5% (2019);
- -6,0% (2018);
- -6,3% (2017);
- -6,5% (2015) y
- -4,2% (2011) más bajo que en los primeros semestres de todos los últimos 10 años a excepción del 2020."
Esta performance se debe al creciente intervencionismo estatal que (como siempre explicamos), al dificultar hacer negocios y ganar dinero, destruye capital porque atenta contra la inversión. En el primer semestre de 2021 los niveles de inversión se ubican por debajo del 2008, fenómeno que tampoco acontece en casi ningún país del mundo. Esta performance se debe al creciente intervencionismo estatal que (como siempre explicamos), al dificultar hacer negocios y ganar dinero, destruye capital porque atenta contra la inversión. En el primer semestre de 2021 los niveles de inversión se ubican por debajo del 2008, fenómeno que tampoco acontece en casi ningún país del mundo.
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Inversión bruta, un tema que no consigue resolver la Argentina, tal como tampoco la inflación ni la estabilidad sustentable del tipo de cambio.
"Esta más que claro que en el actual escenario hay destrucción de capital, porque no hay inversión suficiente ni para ampliar el stock de capital, ni para amortizarlo y mantener la capacidad de producción. Es decir, hay inversión neta negativa, mientras que para crecer se necesita inversión neta positiva, o sea; Argentina no tiene con qué volver al sendero del crecimiento sostenido. Es decir, en este contexto de inversión insuficiente, más temprano que tarde, el nivel de actividad muy probablemente vuelva a caer. La pregunta del millón es cuál sería el timming y cuando podría acontecer."
"La respuesta es contundente. Los desequilibrios monetarios serán los que originen el próximo derrotero, tal cual ocurrió en 2012; 2014; 2016 y 2018. (...) El desequilibrio monetario origina una caída del poder adquisitivo del dinero que primero se traducirá en una devaluación brusca del tipo de cambio oficial y posteriormente en una aceleración paulatina pero sostenida de la inflación. Habrá una modificación de la política cambiaria oficial, el tipo de cambio oficial saltará y se achicará la brecha con el paralelo. El tipo de cambio oficial en términos reales subirá. (...) En este escenario, el salario real caerá, ya que su ajuste nominal irá por la escalera, mientras la inflación subirá por el ascensor. El deterioro del salario real se traducirá en una caída del consumo privado, principal contexto del PBI, empujándolo hacia la baja. Sin reformas estructurales (llevan tiempo y otro contexto político), la inversión tampoco responderá, con lo cual todo el sector privado caería. Del otro lado, en uno de los países de más cerrados del mundo, las exportaciones no tendrán con qué, ni podrán contrarrestar la dinámica bajista del sector privado, por lo que el PBI caerá."