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Desde que compró Garbarino a la fecha, Carlos Rosales perdió la sonrisa.
"Es muy triste la situación, es una empresa que queremos mucho y que siempre nos dio muchos beneficios. Estamos todos desvastados", confesó una empleada.
En Río Grande, 244 trabajadores están tomando la planta de Tecnosur y Digital Fueguina desde el 6 de mayo. Son un total de 300 empleados entre los fuera de convenio y gerentes. Con siete grados bajo cero duermen en la planta resguardando su fuente de trabajo. Les deben 3 meses de sueldo, aguinaldo, aportes, todo.
"Estamos por el piso, hace 62 días que tenemos la planta tomada resguardando los puestos. Para poder darle de comer a nuestras familias hacemos churros, raspaditas (chipá sureños) y bolas de fraile para venderle a los vecinos. Les pedimos a las empresas del parque industrial y a los comerciantes que nos donen algo para poder comprar comida y nos dieron desde televisores, órdenes de compras, microondas, aires acondicionados, de todo. Hicimos una rifa son 3680 números, los vendemos a $500 cada uno, cada compañero tiene 15 números y lo que saca $7.500 le queda para él. Estamos por hacer el segundo bono", contó Daniel Saldivia, delegado de Digital Fueguina, donde trabaja hace 12 años. Tiene dos chicos y no cobra sueldo desde abril.
El lunes los trabajadores de Garbarino hicieron una manifestación en la puerta de la aseguradora Prof donde Carlos Rosales tiene sus oficinas con quincho incluido en el séptimo piso. De ahí marcharon a la Casa Rosada, luego al sindicato de Comercio, hasta terminar cortando la avenida 9 de Julio. Este fin de semana, siguen las protestas en Tierra del Fuego.
Ante la consulta de un diario porteño al vocero de la empresa sobre si evalúan presentar la convocatoria de acreedores de Garbarino , solo responde: "No puedo confirmarlo, ni negarlo".
Dicen que si el Gobierno de la Ciudad les devuelve los saldos a favor de Ingresos Brutos podrán saldar los sueldos. Pero desde la Ciudad, insisten en que están verificando la cancelación de las deudas y que recién ahí podrán devolver una suma que ronda los $440 millones.
"Buscamos sumar inversores con capital o know how. Otro eje es la regularización de los sueldos cuando la Ciudad nos liquide lo que nos debe. Además, Garbarino busca constituir un fideicomiso financiero a través de un banco para poder obtener mercadería. El fideicomitente es internacional y será administrado por un tercero. Queremos recuperar el flujo de caja y que vuelva a trabajar la familia Garbarino. Estamos en un momento de búsqueda de soluciones, nuevos socios y financiamiento con otra envergadura de compañía", afirmó el vocero.
Sonia Castiglione, ministra de Industria fueguina, estuvo reunida con Carlos Rosales y contó que "le presentamos dos interesados argentinos, nos dijeron que con uno firmaron un acuerdo de confidencialidad y el otro lo descartaron. A veces los interesados quieren la cadena comercial y no las unidades productivas y a la inversa, no siempre es fácil dividir las dos sociedades. Esperemos que se resuelva pronto, los trabajadores están pasando muchas necesidades".
Pero pese a todo, el fantasma de la convocatoria de acreedores de Garbarino y la presentación posterior del Procedimiento Preventivo de Crisis siguen acechando.