- "ingresamos en una etapa más exigente tanto porque aumentará el déficit como porque vencen montos más abultados de deuda. En el trimestre previo a las PASO (julio-septiembre) vencen aproximadamente 1,2 billones de pesos".
- "una mayor presión por migrar al dólar, producto de la incertidumbre electoral, podrá empujar algo hacia arriba la tasa de interés pese a que la mayor parte de las colocaciones ya se están recostando hacia instrumentos indexados (deuda atada al CER). Más allá de alguna tensión puntual ya en la cercanía electoral creemos que el Gobierno logrará su objetivo ya que ha venido manejando muy bien el mercado de deuda local y de a poco está logrando asentar su profundidad".
- en cuanto a la caja en dólares, afirma que "la tendencia compradora del Central está cerca de un cambio de tendencia. Luego de cinco meses seguidos de compras casi ininterrumpidas en el mercado de cambios, el ritmo se fue aminorando durante junio y podría pasar a campo neutral durante julio".
- "en los meses de “vacas gordas” se pudo formar algún colchón para enfrentar ahora meses más desafiantes o de “vacas flacas”. El BCRA tuvo compras acumuladas por USD 6.455 millones, siendo el segundo mejor año en los últimos diez (solo 2012 estuvo por arriba con USD 7.362 millones en el primer semestre). No todo lució como aumento en las reservas netas (RIN) ya que se tuvo que pagar deuda e intervenir gastando dólares en la brecha, pero aun así pudo recomponer el stock de RIN para llevarlo a las actuales USD 7.700 millones, acumulando USD 4.300 en este año".
- "Con estas fortalezas, más una posición de futuros saneada (no hay contratos vendidos) creemos que se puede enfrentar la típica presión de dolarización del sector privado en los meses pre-electorales".
- "Haciendo un ejercicio hipotético (con determinados supuestos de dolarización, liquidaciones, demanda comercial, etc.) donde se tiene en cuenta el refuerzo para las reservas de los USD 4.300 de DEG en agosto y contemplando la reciente postergación del pago el Club de París, se podría llegar a fin de año (post-elecciones) con un stock de reservas netas en el orden de los USD 5.000 millones (ver gráfico siguiente). Creemos entonces que se tiene el poder de fuego para enfrentar y contener una presión devaluatoria, cuya intensidad siempre está limitada en un modelo que opera con un cepo duro lo que finalmente deja de alguna
manera los pesos atrapados y dando vueltas en el sistema bancario y mercado de deuda local. No obstante lo cual se tendrá que monitorear la demanda genuina de dinero, expresada en el apetito por quedarse en activos locales que hoy por hoy siguen rindiendo en muchos casos tasas reales negativas".
- "La mayor tensión que tendrán los dólares libres y la brecha requerirá mucha coordinación para ejecutar los instrumentos de intervención disponibles".
Para finalizar, advierte que la hipótesis que maneja, según la cual "'se puede aguantar' la presión devaluatoria este año no significa en modo alguno una situación superadora ni de confort para encarar el 2021. Por el contrario, cerrar este año con una posición tan débil de RIN requerirá ciertos replanteos en el programa económico que aliente la resolución de la deuda con el FMI (es impagable en 2021) junto con un corpus de nuevas medidas que permitan crecer de manera más sostenida luego del rebote que tendremos este año. Ello lleva a pensar en un planteo más robusto que el actual para estabilizar la inflación e impulsar la economía sobre la base de la inversión, las exportaciones y abriendo canales más fluidos de financiamiento (tanto para el sector público como privado) lo que requiere una baja sustancial del riesgo país".