Y concluyó: “Así que es totalmente diferente. Entiendo que el Gobierno no quiere entrar en default y adoptó una estrategia de negociación de dilatar el proceso. Creen que en cuanto más se demore el proceso mejor serán las condiciones”.
Sobre esta estrategia, Blanco advirtió que “es un error táctico enorme. Trabajan con la premisa de que la fecha límite es el 30 de julio, que sería el vencimiento del periodo de cura de los bonos descuentos, pero ese periodo venció el 22 de mayo y hay buena voluntad de los inversores hasta anoche”.
El economista explicó que “después del 30 de julio se vence el período de cura de otras series y entiendo que los tenedores de bonos de descuento quizás no pueden tener la misma actitud de benevolencia para no acelerar los bonos”.
“Si tenés series que se iban a acelerar en mayo y te perdonaron, volver a tirar a otras series que se pueden acelerar…estás aumentando el riesgo de default o una aceleración total y ahí vas a las cortes…por eso el escenario 2005 es totalmente diferente”, argumentó.
Acerca de la propuesta de Guzmán a los acreedores, Blanco detalló que “la diferencia económica de las dos propuestas es de 5 puntos, si uno analiza las ofertas. Y los inversores estarían dispuestos a aceptar una oferta si sólo Argentina la subiera 5 puntos básicos, que representa en el stock de deuda unos 3.1 billones de dólares en un pago en un depósito inicial. Eso no ocurrirá, lo podes dilatar en el tiempo y significarían sólo 300 millones de dólares anuales excedentes a la propuesta inicial. El costo de arreglar es insignificante para los beneficios que puede tener para la economía argentina”.
Consultado sobre las declaraciones de anoche del presidente Alberto Fernández que relativizó los efectos del default porque Argentina hoy no tiene acceso a los mercados, Blanco opinó: “Argentina no tendrá acceso a los mercados si continúa con esta actitud de dilapidar las negociaciones por ser unilateral. Pero van a volver a la mesa, porque es una estrategia de negociación. Aunque esta negociación de dilatar el proceso es nociva porque ellos se manejan con la premisa del 30 de julio como fecha límite. Argentina debería ya acceder al pedido de los acreedores”.
“Argentina no puede darse el lujo de decir ‘no voy a acceder a financiamiento exterior’ porque el mercado de capitales local no existe”, finalizó.