Justamente, el FMI abordó la semana pasada el tema de la inflación mundial en alimentos en una publicación en la que terminó por resaltar el peligro de la devaluación
"Los datos más recientes muestran una moderación en la inflación de los precios de los alimentos al consumidor a nivel mundial, pero como explicamos a continuación, eso podría cambiar en los próximos meses. Y se sumaría a los altos precios que los consumidores en muchos países ya vivieron el año pasado.
Si los precios finalmente vuelven a subir, es probable que haya diferencias considerables entre países. Debido a varios factores, es probable que los consumidores de los mercados emergentes y las economías en desarrollo que aún luchan con los efectos de la pandemia sientan más el efecto.
Los mercados emergentes y los países de bajos ingresos son más vulnerables a las crisis de los precios de los alimentos", advirtió y describió como hechos que presionan al alza:
- la inflación que ya venía antes de la pandemia (sobre todo, tras la peste porcina en China, que elevó los precios del cerdo y provocó un efecto dominó sobre el resto de las proteínas animales);
- las medidas de bloqueo tempranas y las interrupciones de la cadena de suministro que indujeron un aumento en los precios de los alimentos al consumidor;
- los costos de envío y transporte, que se disparan (las tarifas de flete marítimo que se han incrementado entre 2 y 3 veces en los últimos 12 meses, los precios más altos de la gasolina y la escasez de conductores de camiones), y
- los precios de los productores de alimentos a nivel mundial que se han recuperado alcanzando máximos de varios años. "Entre mayo de 2020 y mayo de 2021, los precios de la soja y el maíz aumentaron en más del 86 y 111%, respectivamente", afirma la publicación.
Por estos 4 hechos es que afirma que la inflación de los precios de los alimentos al consumidor repuntaría nuevamente en el resto de 2021 y 2022. Pero como afirma desde el principio, no tendrá el mismo impacto en los países.
"Para los mercados emergentes y las economías en desarrollo, un factor de riesgo adicional es la depreciación de la moneda frente al dólar estadounidense, posiblemente debido a la caída de los ingresos por exportaciones y turismo y las salidas netas de capital. (...) la mayoría de los productos alimenticios se comercializan en dólares estadounidenses (...)".