“El aumento busca también prevenir eventuales problemas de desabastecimiento que pudieran ocurrir y que la SGE se encuentra monitoreando de forma permanente junto con las entidades empresarias y de consumidores”, finaliza la misiva de Energía.
Con este aumento, para YPF, la nafta súper pasaría de los actuales $45,49, a $47,31; la premium, de $52,49 a $54,59; la diésel súper, de $42,59 a $44,29, y la diésel premium, de $49,84 a $51,83.
Cabe recordar que desde que se implementó el congelamiento por 90 días, el 16 de agosto pasado, el Gobierno fijó dos variables para la comercialización del crudo y de los combustibles: el tipo de cambio y el precio del barril del petróleo. En este período, la Secretaría de Energía había permitido una suba en el valor fijado del dólar, que se reflejó en un incremento del 4% en las naftas.
Con este nuevo incremento, el tipo de cambio regulado pasó de $49,30 a $51,77, mientras que el precio del barril de petróleo se mantiene desde el inicio del congelamiento en US$59.
Según los cálculos de la Secretaría de Energía, los precios estaban atrasados un 20%, aunque no había margen para subir lo que pedían las empresas y las provincias petroleras. "La brecha remanente que estimamos luego de este aumento es del orden del 15%", señalaron en la cartera de Energía, según publica La Nación.
A partir del 14 de noviembre, los precios volverán a ser libres y los fijarán las empresas, tanto los del surtidor como el pagado a los productores.
Desde las petroleras aseguraron ayer, mientras negociaban el aumento con el Gobierno, que "todavía tenemos un atraso en los precios de entre 17% y 20%".
Gabriel Bornoroni, titular de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos de la República Argentina (CECHA), había dicho que "el final del congelamiento termina el 13 de noviembre y va a haber una actualización escalonada del 20%. Hay que tener en cuenta que los expendedores no somos los que ponemos el precio final".
Sin embargo, estimó que "el litro pasará a 50 o 60 en 3 o 4 meses".