En el oficialismo argumentan que este último aspecto se debe a que no se aprobó en el parlamento la refinanciación de los pagos del año próximo y que, por lo tanto, no pueden incluirlo en la ‘ley de leyes’.
Entonces, ¿no hubiera sido aconsejable elaborar un Presupuesto sobre la base de un acuerdo político con la principal fuerza opositora y tener una herramienta de administración más realista?
¿No es, acaso, la misma participación que pidió el macrismo en 2015 al gobierno de Cristina Fernández incluso antes de ganar las elecciones?
Se le planteó a Macri dejar el Presupuesto para el próximo gobierno, pero la Casa Rosada decidió avanzar para no dar una muestra de debilidad y en la idea de que si la oposición quiere cambiar los números podrá hacerlo siempre y cuando logre mayoría.
Esas hipotéticas modificaciones e incluso todo el cálculo del Presupuesto, regirán para la próxima administración. Por eso en Cambiemos ponen un crecimiento de la economía del 1%, lo que incluso va contra la proyección del FMI, y da la idea de que se le deja al próximo Presidente un país con una incipiente reactivación.
Ya en 2015 cuando al gobierno de Cristina Fernández le reclamaron modificar el Presupuesto o dejarlo para el próximo gobierno, el entonces ministro Axel Kicillof argumentaba: “Nosotros vamos a presentar un presupuesto y si el Gobierno que asuma, o la nueva mayoría parlamentaria, les parece que hay que hacer otra cosa en materia de subsidios o de tarifas, será una decisión de política del próximo Gobierno”.
Volviendo al Presupuesto 2020, según estimaciones del Ministerio de Hacienda de la Nación, el próximo Presidente tendrá una inflación de 34% y un dólar a $67 durante 2020, en promedio.
Como meta fiscal, el Gobierno de la Nación planteó un superávit primario del 1% del PBI, como lo había acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del préstamo Stand By. El titular de la cartera económica, Hernán Lacunza, se presentará en el Parlamento para explicar los principales lineamientos de la iniciativa.