"No tengo conocimiento de ninguna reunión planificada en este momento, pero no se debe excluir que se crucen en los pasillos como suele ocurrir en este tipo de eventos", aclaró al respecto.
Organizada por la Universidad de Miami con el título "Oportunidades en América Latina", Werner disertará sobre las perspectivas económicas y del comercio en América Latina. También, sobre la guerra comercial y la políticas monetarias.
Nielsen, en cambio, se referirá a la crisis argentina y las oportunidades de inversión.
Pero lo más importante es que se verán luego de llamado de Donald Trump al mandatario electo y del mensaje de Kristalina Georgieva de que están dispuestos a negociar sin condiciones previas.
En la conferencia bimensual del Fondo, Rice insistió en que colaborarán con el próximo Gobierno para "allanar el camino para un crecimiento inclusivo y sostenible", tal como había dicho la directora gerente de organismo.
"Estamos dispuestos a trabajar con el presidente electo y su equipo cuando les parezca, durante el período de transición. No tengo fecha de misión planificada en este momento", agregó.
El vocero buscó generar una imagen flexible del organismo que chocó con la advertencia lanzada la semana pasada por Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos cuando planteó que "si Argentina solicita cambios (en el acuerdo), como cualquier otro país, el FMI considerará su solicitud como parte de su plan económico".
De todas maneras, el encuentro con Nielsen, el hombre que lleva la carta de haber renegociado con Roberto Lavagna el canje de deuda con la quita más grande de la historia, será breve. Así y todo, será la antesala de las primeras reuniones formales.
Según publicó esta mañana el diario '', la "intención del Fondo es primerear a los acreedores privados con base en Wall Street, con los que el futuro Gobierno también deberá renegociar una deuda que todos coinciden en que es impagable: durante su mandato vencerán más de US$150.000 millones. El organismo con sede en Washington pretende una reestructuración con quita de entre el 20% y el 40% con los bonistas, mientras que estos últimos buscan que el FMI cargue con el costo de reanudar la cadena de pagos, ya que consideran que haber dado el multimillonario stand by a un país al borde del default, sólo por el apoyo del Gobierno de Donald Trump a Mauricio Macri, lo convierte en corresponsable de la crisis actual. En definitiva, una disputa por ver quién sale mejor parado".
Sin dudas, será una "negociación difícil". Lo dijo el propio Alberto Fernández ayer durante una entrevista con el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, en la cual resaltó que "no podemos pagar en las condiciones en la que está la economía argentina. Por eso, tenemos que volver a producir, a exportar y a generar los dólares para hacer frente a las obligaciones". "Confío en que la comunidad internacional nos va a acompañar", completó.
' publicó la entrevista en la que remarcó el asunto de la deuda: "El Fondo Monetario Internacional le prestó a Macri US$57.000 millones, que representa el 60% de lo que tiene prestado al mundo", ha denunciado Fernández, agregando que el FMI lo hizo "para que Macri pudiera sostenerse".
"La campaña política más cara de la historia de la humanidad es la de Macri. A los argentinos nos costó 57.000 millones de dólares", ha insistido el mandatario electo y ha reiterado que "el estado en el que estamos tiene culpa Macri y tiene culpa el FMI".
Fernández ha recordado que Argentina siempre ha pagado sus deudas: entró en el FMI en 1957 y en el 2005 pagó el 100% de los 9.800 millones de dólares prestados. "Nos sacamos de encima ese tema", pero luego solo "en un año Macri tomó casi 60.000 millones de dólares", ha reiterado el presidente electo para que "la comunidad de naciones libres vea lo que ha pasado" en Argentina y "que no es un capricho de Alberto Fernández decir lo difícil que enfrentamos". "(...)el mundo tiene que entender es que nosotros no somos como Macri, nosotros no mentimos. Y nosotros no podemos pagar en las condiciones que está la economía argentina".
"La economía argentina se tiene que recuperar, tiene que volver a producir, tiene que volver a exportar y de ese modo tendrá dólares para hacer frente a sus obligaciones", ha aseverado, lamentando que "hoy nada de eso ocurre". "Macri va a dejar 5 millones de nuevos pobres, el 40% de la población argentina debajo de la línea de pobreza. Ese es el resultado de Macri", ha señalado Fernández, añadiendo que tiene "muchas expectativas" de que Argentina va a poder salir adelante. "Básicamente porque tenemos la verdad. Y porque todos saben que han sido cómplices, que el Fondo ha sido cómplice de lo que ha pasado"."
Sus palabras han hecho efecto en el BID que en ese sentido, y si bien no dio mayores precisiones, se comprometió a cumplir con los desembolsos pendientes por US$6.000 millones y readecuar su cartera de operaciones, es decir, el destino de esos recursos, a las prioridades del nuevo Gobierno.
Su titular, Luis Alberto Moreno, le transmitió a Fernández durante un encuentro que mantuvieron en un salón del aeropuerto de Ezeiza, a donde llegó el mandatario electo procedente de México, que el BID es un "socio estratégico de Argentina y apoyará, no solamente en áreas tradicionales como infraestructura, protección social, salud, educación y desarrollo urbano, sino también en sectores donde el Banco se encuentra en la vanguardia global, como productos de conocimiento, agenda digital, innovación y competitividad que forman parte del plan del nuevo gobierno".