Ahora bien, como desde el 2018 Ganancias se coparticipa en su totalidad, la mayor parte de la financiación de la medida recaía sobre las provincias: el 59% o 34.381 millones. Por el contrario, el Tesoro y Anses sólo aportaban el 41% o $21.500 millones.
"Este dinero no es un monto menor teniendo en cuenta que con el uso de ajustadores autorizados por el FMI, el déficit primario de este año puede ser de 0,5% del PBI, por lo que el fallo significaría un aumento del 30%", evaluó el instituto cordobés. "Como esto no es posible porque en ese caso no se cumpliría con la meta del FMI, el Tesoro Nacional tendrá que encontrar otras fuentes de recursos para cubrir ese porcentaje", pronosticaron.
En este contexto, la noticia del INDEC cayó como un balde de agua fría: las medidas electoralistas de Mauricio Macri hicieron que la recaudación cayera un 12% interanual si se compara con septiembre de 2018.
El organismo oficial informó que en septiembre la recaudación fue de $422.012 millones. Esto es, un aumento de 42,7% respecto de un año atrás pero en la inflación interanual muestra un caída del orden del 12% o 13% ya que el aumento generalizado de precios acumula casi el 55%.
Este grave desequilibrio fiscal por recesión y paquetes electoralistas tensiona aún más la relación de la Casa Rosada con el FMI, que ya le dejó en claro al propio presidente Mauricio Macri en New York que el desembolso no ocurrirá hasta después del resultado electoral del 27 de octubre.
Así las cosas, la negociación de Argentina de su deuda externa debería ser con quita según especialistas. Es que los números no cierran y las reservas y pasivos del Banco Central ya están en un límite que podrían provocar una hiperinflación.
Por caso, el expresidente del Banco Provincia Gustavo Marangoni dijo la semana pasada en un almuerzo del Rotary Club que "habrá un reperfilamiento de deuda. Argentina tendrán que negociar la quita de intereses de buena parte no solo la que propuso el Congreso, sino también sobre los 130 mil restantes".
Y esto, dicen desde el entorno de Alberto Fernández, lo tiene claro el FMI y hasta lo apoya: "sabedor de las limitaciones para el repago, el fondo entiende -dicen en el albertismo- que el próximo gobierno debe ejecutar una quita de la deuda privada para mejorar las posibilidades de pago con el FMI", filtró Clarín.
Para el Financial Times, pensar en renegociación sin quita es "fantasy land", incluso advierte al mundo inversor que "se podría contemplar una quita más agresiva, del 20 por ciento, como ocurrió en Ucrania".