Para bajar los costos y poder competir, los pequeños almacenes compran bolsas de 50 kilos de harinas, yerbas, arroz, azúcar o fideos y los fraccionan en pequeños paquetes. Volvió la venta al menudeo, como antaño.
Se vende mucho lo básico: huevos, papas, pan y todo lo que pueda “llenar” el estómago con proteínas e hidratos de carbono.
La caída en las ventas es tan significativa en nuestro país que se están poniendo en dudas “dogmas” de los supermercados que parecían destinados a reinar por varias décadas.
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Limpieza y perfumería lideran la caída en las compras de mayo
La malaria argentina cambia la “sicología del súper”
Quien crea que cada comerciante o cadena de ventas coloca las góndolas y stands de acuerdo a la estética o sus propios gustos se equivoca.
Los espacios están cuidadosamente diseñados para que todos gastemos más.
Veamos 10 verdades que ordenan las ventas:
1-Los changos históricamente han sido grandes y se dejan junto a los estacionamientos para que el comprador no sienta el “peso” que se está llevando. Las enormes dimensiones sirven para mostrarle al consumidor que se está llevando poco, que le sobra espacio.
La lógica es simple: cuanto más espacio disponible hay, más fácil es percibir que la compra todavía no es tan importante.
Además, reduce la percepción del peso: al no cargar los productos en la mano, cuesta más registrar cuántos kilos nos estamos llevando. Además, reduce la percepción del peso: al no cargar los productos en la mano, cuesta más registrar cuántos kilos nos estamos llevando.
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Los changos de metal reforzado para grandes compras van quedando en el olvido
2-Los productos básicos (panadería, carne, fiambres, lácteos y verduras-frutas, se dejan al final de los locales, para que los clientes se desplacen y pasen por cada estantería desde donde serán tentados por ofertas para adquirir productos que no son de primera necesidad.
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Al fondo, a la derecha. Los productos básicos están lejos de las cajas
3-En el tramo final, junto a los cajeros, se colocan los productos que tienen que ver con caprichos o recompensas personales: chocolates, golosinas, gaseosas pequeñas para consumo inmediato.
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Cerca de las cajas de los supermercados, lo que menos necesitamos
4-A la altura de la vista, están las marcas más reconocidas, con precios más elevados. En lo más bajo de los estantes (casi “cuerpo a tierra") aparecen las segundas y terceras marcas, las más económicas.
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Lo esencial no es invisible a los ojos
5-Los productos “pecaminosos” suelen colocarse en el interior, en sitios no demasiado visibles, para que el comprador no se sienta observado: snacks o determinados tipos de embutidos.
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Snacks, en lugares discretos
6-Atmósfera musical de acuerdo a los días y horarios: la música rápida se usa para agilizar el tránsito. Pero, si buscan que gastes más, utilizan música lenta o clásica para relajarte y ralentizar tu paso por los pasillos.
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Compras al ritmo de la música en los supermercados
7-“Una isla de oferta, en un mar de oportunidades”. Por lo general, una oferta imperdible de un vermouth está rodeada de bolsas de papas fritas, salamines, panificación especial y quesos.
La ganancia no está en la botella vendida sino en los productos que acompañan una posible picada.
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Las ofertas caza-bobos son frecuentes
8-Efecto señuelo en precios: El cerebro lee de izquierda a derecha.
Los precios terminados en ,99 engañan a la percepción haciéndonos creer que el producto es más barato.
9-Aquellos artículos que aportan una mayor tasa de beneficio para los grandes comercios (flores, panificados Premium o bebidas alcohólicas) se encuentran relativamente cerca de la puerta de entrada.
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Plantas y flores: perfuman, embellecen y dejan mucha ganancia
10- Las ofertas se muestran de manera caótica.
Va a ser preciso que busques como en un outlet durante varios minutos si quieres conocer todas las ofertas. No la hacen fácil, por el contrario, buscan complicarla.
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Se hace camino al andar para encontrar ofertas en las compras