El entorno incentiva el consumo vía endeudamiento, pero la sostenibilidad del proceso entra en cuestionamiento. Según Aurum, “la acumulación de pasivos es más visible en hogares de ingresos medios y bajos, que enfrentan mayores restricciones y tasas elevadas”.
La morosidad de préstamos personales llegó al 4% en marzo
El crecimiento del crédito se acompaña de un aumento persistente de la morosidad. En febrero de 2025, la ratio total de crédito irregular se ubicó en 1,76%, con la morosidad en préstamos personales escalando al 2,94% (0,28 puntos porcentuales más que el mes anterior) y manteniéndose en 0,8% para el sector empresarial.
En marzo, la mora en tarjetas alcanzó el 2,8% y en préstamos personales el 4,1%, niveles no vistos en tres y nueve meses, respectivamente.
Estos indicadores se reflejan en un aumento de cheques rechazados: en marzo la tasa llegó al 3%, la más elevada en cinco años, con un salto interanual de 91,7%.
Un empresario ligado al sector bancario señala que “cuando hay un crecimiento fuerte, es raro que la mora crezca más que el crédito… se trata de una ‘luz amarilla’ que ya se comparte entre los bancos”.
Factores que explican el aumento de la morosidad
-
Ingreso real estancado: la inflación corre por encima del aumento salarial y las jubilaciones, lo que obliga a los hogares a recurrir al crédito para sostener su nivel de consumo. Pero con ingresos que no se ajustan a ese ritmo, las familias comienzan a retrasarse en los pagos.
-
Políticas de crédito expansivas: la relajación de los requisitos para acceder a préstamos y la flexibilización para tomar deuda en dólares incluso sin ingreso en la misma divisa incrementan la exposición al riesgo cambiario, alertan desde Moody’s, que también advierte que “la mora de los bancos podría verse presionada por el riesgo de descalce de moneda”.
-
Spread elevado: las altas tasas reflejan tanto el costo del fondeo como provisiones por riesgo crediticio e impuestos, lo que encarece aún más el crédito y presiona la capacidad de pago de los deudores.
Voces del sistema financiero
En un evento organizado por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), el CEO de Grupo Galicia, Fabián Kon, planteó que el crédito al consumo sigue alto por incentivos previos de gobiernos anteriores, pero advierte que “el consumo sin crédito es muy alto y vemos otros sectores crecer como el hipotecario”.
El CEO del Banco Supervielle, Gustavo Manríquez, agregó que la estabilidad macro y la baja de la inflación permitirán tasas reales positivas y atraerán capitales, reduciendo el riesgo país.
Sin embargo, un ejecutivo de un importante banco advierte sobre la creciente dificultad del cobro: “el cobro de créditos se está volviendo más difícil, tanto en el segmento de consumo como en el empresarial”.
Riesgos y perspectivas inmediatas sobre la morosidad
El sistema financiero enfrenta ahora una encrucijada: continuar expandiendo el crédito y bancarizar sectores antes excluidos, o moderar la dinámica para contener la mora. La clave estará en la evolución de la economía real: si el salario real se recupera y la inflación sigue bajando, se reforzaría la capacidad de pago y la confianza. En cambio, sin una mejora en los ingresos, los hogares pueden encadenarse en deudas, incrementando la morosidad y tensionando la cadena de pagos.
Además, el crédito en dólares acarrea un riesgo cambiario latente: ante un eventual salto del tipo de cambio, muchos prestatarios sin ingresos en moneda extranjera podrían quedar atrapados, comprometiendo la estabilidad de las entidades financieras.