"A pesar de que ese efecto de los precios se sigue observando en la comparación interanual, el anuncio del cierre de las exportaciones de carne ha calado fuertemente y encendido las alarmas de los productores. Esa recuperación que el índice traía en las últimas ediciones se ha detenido", señala el reporte.
"Esta medida vuelve a poner sobre la mesa discusiones del pasado y acerca nuevamente el temor de políticas que no han dado resultado", indican los especialistas que elaboran la encuesta gracias a las respuestas de 406 productores cuyo valor bruto de producción es igual o mayor a US$200.000.
Al presentar una nube de palabras en relación al sentimiento de los productores sobre la medida se observa que entre las más mencionadas se encuentran “error”, “ignorancia”, “ locura“, “desastre“ y “desconocimiento”.
"Es evidente la frustración de los productores, sobre todo porque las experiencias pasadas dan sobrada evidencia de que el cierre de los mercados de exportación demuestra un fuerte desconocimiento de la dinámica de mercado en carnes", indica la nota editorial que acompaña al informe.
Cuando se consulta, por otro lado, sobre las 3 principales preocupaciones que los productores tienen de aquí a un año, la incertidumbre política, las retenciones y el aumento de impuestos, sumado a la incertidumbre macroeconómica, dan como resultado un 82% de las menciones.
"Esto ratifica que en la Argentina no se vive el mejor clima para los negocios agropecuarios. Más atrás en las preocupaciones siguen el clima (36% de menciones) y el financiamiento y el acceso a crédito (15 %). Esta última ha perdido importancia relativa", agrega.
Los especialistas de la Universidad Austral sostienen que los productores se encuentran ante 2 situaciones: por un lado, tienen buenos drivers propios de su actividad, con precios en alza que arrojan un resultado económico positivo para la campaña en curso. Mientras que por el otro, se enfrentan a una incertidumbre mayúscula en el frente político, ante las recientes intervenciones en los mercados y con el temor de futuras medidas que aumenten retenciones o cierren mercados en distintos cultivos.
"En esa puja, que ha hecho mella en la confianza del productor, es evidente que sigue habiendo una apuesta por continuar produciendo e invirtiendo para la campaña siguiente. Pero resulta preocupante que el Índice de Expectativas Futuras haya caído mucho más que el de Condiciones Presentes (-19,% y -1,1%, respectivamente) y que tenga un menor valor, situación que sólo se había dado en tres de las 16 mediciones del Índice. Por lo general, los productores siempre eran optimistas con relación al futuro aunque las últimas medidas y posibles decisiones futuras se han encargado de destruir ese optimismo", concluye el informe.