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En rara final de Wimbledon, la N°15 del mundo le ganó a la N°23

La tenista francesa Marion Bartoli, de 28 años y N°15, superó en 1 hora y 21 minutos a la alemana Sabine Lisicki, N°23 del mundo, por 6-1 y 6-4 sobre el césped de la pista central del All England Club de Londres. "Ha sido un sentimiento alucinante, todavía no soy consciente de haber ganado. Es abrumador. Cualquier jugador sueña cada día con ganar un Grand Slam", señaló a los periodistas. Fue una curiosa final de Wimbledon, sin las grandes estrellas del circuito profesional ante la sorprevisa derrota de todas ellas en las rondas preliminares.
Marion Bartoli, una tenista de llamativo ritual que celebra cada punto elevando el puño al cielo, apabulló por momentos a Sabine Lisicki para vencerla 6-1, 6-4 y coronarse campeona en el torneo de Wimbledon.
 
La francesa, que ocupa el N°15 en el escalafón mundial, también había llegado a la final en el All England Club en el 2007, donde perdió ante Venus Williams. Pudo levantar el título de un Grand Slam tras 47 participaciones.
 
“Soñé mucho tiempo con este momento”, dijo Bartoli.
 
Y aludiendo a Lisicki, que estaba conmovida, la vencedora dijo “yo estuve en la misma situación en el 2007 y lo perdí. Sé cómo te sientes, Sabine, y estoy segura de que estarás aquí una vez más. No tengo ninguna duda”.
 
Para la alemana Lisick, de 23 años y N°23 en el ránking, fue la primera final en un Grand Slam.
 
Lisicki dio una de las grandes sorpresas de este año al eliminar a la campeona Serena Williams en la 4ta. rueda y a Agnieszka Radwanska en semifinales, pero Bartoli no le dio oportunidades que pudiera aprovechar.
 
“Yo estaba abrumada por toda la situación, pero debo dar crédito a Marion”, comentó Lisicki. “Ella ha estado antes en esta situación y la manejó bien”.
 
Para Bartoli es el primer título desde el 2011 y, a los 28 años y 9 meses, es la quinta tenista de mayor edad que gana un título de Grand Slam por primera vez en la era del abierto.
 
La francesa es afecta a las excentricidades ya que antes de cada punto ejecuta una rutina de saldo y torsión, ejecuta un saque sin hacer botar antes la pelota y eleva el puño al aire después de casi cada punto en juego. Pero en esta final abrumó a su adversaria no solo por su ritual sino también por su poderío, y la perdedora terminó el encuentro al borde de las lágrimas.
 
Bartoli, preclasificada 15, desempeñó el papel de la veterana experimentada.
 
Después de un primer set aparentemente fácil para Bartoli, dominaba el segundo capítulo por 5-1 y todo parecía terminado, cuando Lisicki, preclasificada 23, empezó a reaccionar hasta dejar el marcador 5-4.
 
Pero hasta allí llegó su reacción. Bartoli ganó el punto siguiente, se hincó de rodillas y trepó al palco de los jugadores para celebrar el triunfo junto con la campeona del 2006 Amelie Mauresmo, la última francesa que ganó un título de Grand Slam, y familiares y amistades.
 
“He estado practicando mucho mi saque”, dijo Bartoli. “Por lo menos lo atesoré para el momento más oportuno”.
 
La francesa sacó golpes potentes y no tuvo problemas con el saque de Lisicki. Destruyó la noción de que solamente Serena Williams puede imponer su potencia en el tenis femenino.
 
Curiosamente fue Lisicki quien eliminó a Willams en este torneo y que tuvo el juego necesario como para llegar a su primera final de Grand Slam.
 
Pese a la derrota, Lisicki se llevó un premio de $1.200.000, nada mal para una tenista cuyas ganancias de toda su carrera ascendían a $2.800.000.
 
Bartoli ganó el 1er. premio de $2.400.000 y coronó su sueño.
 
“Quizás todas las velas que encendí me ayudaron”, afirmó. “Ha sido mi sueño desde que tenía seis años”.
 
De hecho, minutos después de recoger el trofeo que la acredita como campeona de Wimbledon, Bartoli confesaba ante las 15.000 personas que abarrotaban la pista central que no podía creer haber conseguido un título con el que soñaba "desde los 6 años".
 
Posteriormente, la flamante campeona confesó varias veces sentirse incapaz de describir lo que sintió al darse cuenta que había ganado la final de Wimbledon sin ceder ningún set gracias a un saque directo.
 
"El 'ace' lo vi como a cámara lenta, aunque no sé cómo expresar la manera en que me sentí en ese momento. Durante esos cinco o diez segundos que pasan antes de dar la mano al oponente, sientes que vuelas", relató Bartoli.
 
Orgullosa de mostrar un juego y una personalidad "diferentes" al resto, la francesa señaló que el recuerdo de la experiencia de 2007, cuando perdió la final en Wimbledon, le "ayudó" para afrontar hoy su "mejor partido de la competición".
 
"Hice todo bien, me moví bien, devolví bien, jugué un partido maravilloso", subrayó Bartoli, que recordaba el "dolor, las lágrimas y los momentos bajos" por los que ha pasado para llegar hasta la victoria de hoy.
 
Por su parte, Lisicki, que escalará el lunes hasta el puesto 18 del ránking, no pudo contener las lágrimas al final del partido y lamentó haberse sentido "abrumada" en la que ha sido la primera final de Grand Slam de su carrera deportiva.
 
"Marion tiene todo el mérito, ha manejado la situación perfectamente y se lo merece. Yo espero volver a tener una oportunidad", agregó la alemana, de 23 años.

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