En el segundo parcial, Tsonga quiso reivindicarse ante su gente después de la pálida imagen del primer set. El break en el segundo juego le permitió al francés conseguir una ventaja de 3-0, pero Ferrer salió enseguida del pozo de imprecisión y se recuperó con autoridad, con un quiebre en el quinto y séptimo game que lo dejó 4-3 arriba en el marcador.
Así las cosas, el tenista número 8 del ranking mundial no se dio por vencido ante la remontada del español. Quiso dar batalla hasta el final y puso en apuros a Ferrer al quedarse con su servicio en el octavo juego, para luego defender el saque el noveno y dar vuelta el resultado 5-4.
La fortaleza de ambos en el saque llevó la definición al tie break, donde Ferrer demostró su categoría y se impuso con una diferencia de cuatro puntos.
El español fue consciente del esfuerzo que había hecho en el segundo set. Sintió el desgaste y no quiso postergar la definición. Y así, el tercer parcial fue el de la sentencia. Ferrer se pareció más al del comienzo y cosechó un marcador de 4-1, luego de quebrar en el segundo juego.
Poco sirvió la resistencia de un Tsonga cada vez más resignado, que cometió un error fatal en el momento decisivo: su golpe de derecha se fue muy pasado y le dio la victoria a Ferrer, quien logró otro break para sellar el 6-2 que lo depositó en la final de Roland Garros.
Nadal, que buscará el domingo su octavo título del Grand Slam de París, se deshizo en su semifinal del serbio y número uno del mundo, Novak Djokovic, por 6-4, 3-6, 6-1, 6-7(3) y 9-7 e de 4 horas y 37 minutos.
Será la primera final española desde 2002, cuando Albert Costa se impuso ante Juan Carlos Ferrero, y la tercera de la historia, tras la de 1998, con victoria de Carlos Moyá sobre Alex Corretja, y la de 1994, donde Sergi Brugera se impuso ante Alberto Berasategui.