En contrapartida, aprovechó un break tempranero en cada manga y supo mantener esa mínima diferencia para encaminar la historia en una hora y 15' de partido.
Dimitrov desplegaba todo su repertorio en cancha, mayormente recostado hacia su revés y menos errático que en el pasado, pero Del Potro deshacía ese juego del búlgaro a puro winner y evidenciaba su potencia en el circuito indoor. Así destrabó a un complicado rival y dio un nuevo paso en el certamen.
Fue la primera vez que Del Potro y Dimitrov estuvieron cara a cara en el circuito. El búlgaro, de 21 años y movimientos casi calcados a los de Federer (en la técnica, al menos; no siempre en la ejecución), buscaba su segunda final de 2013 (y de su carrera), luego de un 2012 signado por la irregularidad.
Del Potro, en tanto, estiró su buena semana en Holanda después de un pobre Abierto de Australia, donde se despidió en tercera ronda a manos del galo Jeremy Chardy. En su reaparición en Rotterdam, el cuadro se le fue abriendo ante las caídas tempranas de los favoritos (Tsonga en primera ronda, Gasquet en octavos, Federer en cuartos...) y la defensa de los 300 puntos de la final de 2012 (la perdió con Federer) ya es un hecho.
Así, el N°7 del ranking ATP alcanzó su 19ª final en el circuito (ganó 13, perdió cinco). Su rival, como se mencionó, saldrá del otro cruce de semifinales, estelarizado por dos tenistas franceses: Benneteau (39°) y Simon (14°), que viene de dejar en el camino al eslovaco Martin Klizan.