Allí, el alemán arriesgó mucho, acertó la mayoría de sus tiros y obligó a los errores de un Mónaco que no se mostraba cómodo con el juego de su rival. Así, el teutón cerró esa definición con un 7-4 que lo puso en ventaja en el partido.
Ya en el segundo set, Mónaco pareció cambiar por completo la actitud y mostró su característico juego de velocidad y potencia. Así, sacó ventaja rápidamente y, pese a que desperdició la chance de cerrar el parcial cuando sacó 5-2, volvió a quebrar el saque de Mayer en el noveno game y se quedó con esa manga en media hora de juego.
Una buena palabra para definir el encuentro es cambiante y así fue el tercero. Mayer quebró nuevamente en el arranque, el tandilense emparejó las acciones en el cuarto game y en el octavo, después de una fea doble falta del alemán, logró la ventaja definitiva para llevarse el set.
En el cuarto parcial, Mónaco se puso 2-1 y saque, pero cedió su servicio en el game siguiente. Volvió a quebrar en el séptimo, sostuvo con tranquilidad en el octavo y no le tembló el pulso para finalizar el duelo.
Pese a ser el gran favorito a quedarse con el encuentro, el tenista de Tandil tenía un historial muy desfavorable ante Mayer, al que sólo había vencido una vez en seis enfrentamientos (le ganó en Casablanca 2005 y perdió en Kitzbuhel 2004 y 2005, Adelaida 2006, Copa Mundial de Dusseldorf y Hamburgo, ambos en 2011)