Y hablando de señales, su primer envío ante Becker, un jugador peligroso, se dio no bien arrancó el partido. Apenas unos minutos de juego para quebrar por primera vez a su rival y empezar a sacar una luz de ventaja. Así, sin mayores sobresaltos con su saque y con 19 winners (apenas cuatro errores no forzados), cerró por 6-2 el primer set.
El argentino jamás perdió el equilibrio, se mantuvo firme con sus golpes y dando pocas oportunidades a su rival. Y otro impacto preciso inclinó la balanza hacia su favor. Cuando pasaba apuros (5-4 y 0-30), sacó a relucir toda su efectividad con su servicio para levantar la historia y ponerse dos sets arriba. Algo que, por esas alturas, ya parecía definitivo.
Y más aún con un nuevo mazazo en el inicio del tercer set. En el primer game, quiebre a favor de Del Potro. Ahí se desmoralizó el alemán, 66° del mundo. Y el argentino, claro, no aflojó. Siguió golpeando duro desde el fondo, cerrando varios puntos en la red y quemando pocas baterías, algo clave en un Grand Slam. Llevó todo tranquilo hacia la definición con un muy sólido game de saque, un sello suyo en este duelo.
Victoria en sets corridos y pasaje a la tercera ronda, donde lo espera el francés Jeremy Chardy, quien venció al español Marcel Granollers (30°) por 6-3, 3-6, 6-1 y 6-2. Será el segundo cruce entre el argentino y el galo, con una única victoria para el sudamericano en las canchas duras de Cincinnati en 2012 por un cómodo 6-1 y 6-3.
Del Potro accede por cuarta vez a la tercera ronda del Abierto de Australia, donde tuvo sus puntos máximos en 2009 y 2012 alcanzando los cuartos de final.