Antes de la gran fiesta, sabedores de que Roger se metería de lleno en el partido, todos quisieron testimoniarle su afecto y admiración. La de los más notables deportistas argentinos llegó en forma de una enorme pantalla de video, a través de la cual Luciana Aymar, Emanuel Ginóbili, Diego Maradona y Agustín Pichot le dieron la bienvenida y le desearon suerte, al igual que a Delpo.
Acompañado por una violinista y un acordeonista, Cacho Castaña interpretó otra vez el himno nacional que le dio paso a un set de tango protagonizado por Valeria Archimó y el bailarín clásico Iñaki Urlezaga. Después, sí, la fiesta del tenis con su máximo cultor. Y los aplausos y las banderas agitadas para que el suizo las divise. "Barrilete cósmico", rezaba una de ellas, con la ilusión de que el destinatario la vea.
Comió asado, probó la extensa variedad de vinos y conoció La Bombonera. Pero a Federer lo que más lo impactó fue el recibimiento del público. Es que en los dos enfrentamientos, más de 20.000 fanáticos no pararon de gritar su nombre y venerarlo ante cada intervención.
No importaba si jugaba un potente derechazo que dejaba parado y sin chances a Del Potro, o si dejaba un saque en la red. Todas sus acciones eran motivo de devoción para los hinchas argentinos.
El suizo recorrió el mundo, es admirado en cada rincón del planeta, pero aquí en Argentina vivió algo especial. Antes del inicio del segundo y último partido en Tigre, Federer se tomó unos segundos para con su mirada tranquila recorrer cada rincón del imponente estadio. Levantó las cejas, sonrió y movió la cabeza de un lado a otro, como quien no entiende por qué tanto afecto.
Y él se tomó el tiempo para agradecer cada gesto, cada grito. Lo hizo con una sonrisa, con una mano levantada o simplemente con una mirada.
La visita de Federer fue acaso uno de los eventos más importantes en la historia del tenis argentino. Fue la visita de quien es considerado por muchos como el mejor tenista de todos los tiempos, y eso el público lo agradeció.
Hubieron fallas admitidas por los organizadores:
El productor Guillermo Marín, titular de la empresa Imagen Deportiva y organizador de las exhibiciones entre Roger Federer y Juan Martín del Potro, reconoció que conserva una "sensación amarga" por los problemas en una de las tribunas que generaron pánico en cientos de espectadores.
"Queda esa sensación amarga en un show espectacular. El balance es positivo, pero yo me centralizo en los problemas", dijo Marín en declaraciones a DyN, mientras ultimaba detalles antes del inicio de la segunda y última jornada.
El empresario se refirió así al episodio que se produjo cuando minutos después de las 20 del miércoles, un grupo de personas salió disparada de una de las tribunas laterales aduciendo que había cedido, lo que produjo pánico en los cientos de fanáticos que ocupaban el mismo sector.
"Las tribunas son altas y hubo pequeños ruidos, pero yo no puedo contradecir a la gente. Como productor tengo que tomar las medidas preventivas para que la gente esté tranquila", sostuvo Marín.
Y luego añadió: "Desde las 2 a las 9 de la mañana estuvimos ajustando todo mucho más para que no haya esos ruidos que pueden asustar a la gente. Que la gente piense que es un estadio de madera".
Según los hinchas que asistieron a esa tribuna, la que se ubica justo frente a la silla del umpire, escucharon ruidos en dos oportunidades y luego vieron que un "chapón" se desprendió.