El escenario cambió después inesperadamente. El tandilense, que buscaba con intensidad las oportunidades que podía ofrecer
Berdych, comenzó a notar que las respuestas que llegaban del otro lado eran cada vez más débiles.
Que el checo, que habitualmente tiene en su saque una fortaleza, no podía meter el primero y cometía muchos errores no forzados, particularmente con su derecha. A Mónaco igualmente también le costaba encontrar estabilidad, y por eso hubo una sucesión de quiebres inusual: 7 de los 10 games del set fueron por breaks.
Un panorama en el que pesaron más los cuatro de Mónaco que los tres de Berdych, por lo que el partido quedó en set iguales.
La tercera manga fue a pedir del argentino, que se llevó por delante a su rival en 43' con un implacable 6-1. La confianza de Pico creció a pasos agigantados mientras el checo de desmoronaba anímicamente, con cuatro dobles faltas y diez errores no forzados.
El inicio del cuarto set pareció servido para Mónaco, quien rápidamente rompió el servicio de su rival. Pero Berdych se levantó, quebró en el octavo y el décimo, se impuso por 6-4 y mandó el partido al quinto, en el cual recuperó su mejor nivel. El tandilense reaccionó a pesar de haber arrancado abajo 4-0 y se puso 5-4, pero Berdych no dudó para cerrarlo con un 6-4 que dejó la serie abierta hasta el domingo.