Este sábado, con esa proyección, hubo idas y vueltas para tratar de evitar una jornada 15 en el último Grand Slam del año. Se llegó a pensar que la semifinal entre Djokovic y Ferrer se jugara en el Louis Armstrong Stadium al mismo tiempo que se llevaba a cabo el duelo entre Murray y Berdych.
No se terminó de tomar la decisión y se cayó, sin querer, en un error. Nada era seguro, es cierto, pero se corrieron los riesgos. La apuesta, con los resultados puestos, no fue buena.
De esta manera, al igual que en 2008, Andy Murray estará en una definición del US Open un lunes. Paradójicamente, sus dos partidos decisivos en Flushing Meadows, no fueron en el tradicional domingo. En aquella ocasión cayó ante el suizo Roger Federer en sets corridos; esta vez irá por su revancha ante el serbio Novak Djokovic (2°) o el español David Ferrer (4°).
Y justamente Nole, quien este sábado no la estaba pasando nada bien ante Ferrer, también sabe de esto de jugar los lunes en Nueva York, ya que él se coronó el último año frente al español Rafael Nadal y cayó, ante el mismo rival, en la definición de 2010. En tanto, cerrando el círculo de las finales del Abierto de los Estados Unidos en los lunes, en 2009 se dio el recordado título del argentino Juan Martín del Potro frente al suizo Federer.
El tema de que las lluvias determinaran que la final del US Open no se llevara a cabo el domingo es algo que se viene hablando desde el comienzo del certamen. A tal punto de que la posibilidad de techar el Arthur Ashe y la chance de oficializar el lunes como día para la final fueron temas que estuvieron sobre la mesa. Lo de tapar el estadio, por el momento, es inviable; la final para los lunes suena con cada vez más fuerza.