El tandilense no tuvo problemas con sus games de servicio y puso en aprietos con el suyo a Mayer, que parecía todavía algo afectado por la deshidratación severa que sufrió el viernes.
Después pareció que habría un vuelco. En el noveno game del segundo set, Del Potro por primera vez estuvo en aprietos con su saque. Le cobraron un foot fault y quedó enganchado mentalmente con el juez de línea, un cuarentón rubio de pelo largo, al que le gritaba todos los puntos.
Finalmente, en la tercera chance, Mayer concretó el quiebre y quedó 5-4, en posición de sacar para ganar el parcial. Dispuso de un set point, pero no lo pudo capitalizar. Delpo olió la sangre y tiró toda la artillería a la cancha, para ganar tres games al hilo y dar un paso enorme hacia los octavos de final.
Todo fue parejo en el tercer parcial hasta que llegó otra vez la hora de la definición. Mayer mostró mucho coraje para zafar de tres match points en contra cuando sacaba 4-5. Se mantuvo en partido hasta el tie-break y ganó un punto espectacular para ponerse 2-2 que hizo aplaudir de pie al público del Grandstand, que lo apoyaba casi totalmente.
Del Potro desequilibró primero con una devolución impresionante de saque. Y después, con un servicio ganador, pudo al fin cerrar la historia en el sexto match point para poder dar otro paso en el Abierto de EE.UU. Ya está entre los 16 mejores. Ahora quiere más.