CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Juan Del Potro estuvo cerca de ser el tenista que frustrara lo único que le queda por ganar al mejor tenista de la historia. Fue una gran batalla que duró más de 4 horas que terminó con ganador al suizo por jerarquía y mejor estado físico en el final.
Es Federer. Antes de seguir, sólo algo. Ninguno mereció perder y la medalla de oro le sentaría bien a cualquiera de los dos por lo mostrado en este partido que no se olvidará. Lamentablemente debe haber un ganador y en este caso otra vez fue el suizo.
Aunque todavía hay que ganarle a un rival peligroso. Cualquiera sea el que toque. Murray (local) y Djokovic no son de fiar. Para nada.
Juan Martín Del Potro cerró el primer set pasada la media hora de juego contra todo pronóstico. El partido comenzó con un Federer ligeramente superior, llevando el peso de los intercambios y haciendo de su giro de muñeca un arte de estudio.
Sin embargo, no supo aprovechar la bola de break de la que dispuso en los primeros compases y acabó pagándolo caro. Así se llegó al siempre clave octavo juego, donde el argentino sacó el látigo que tiene por derecha para acabar por segar la hierba del otro lado de la red.
Roger, sorprendido, vio como en un abrir y cerrar de ojos se le escapaba la primera manga. Hasta el público, claramente proclive al número uno del mundo en el inicio de partido, pareció cambiar de bandera. Ahora los gritos de 'Delpo, Delpo' resonaban más que los de 'Roger, Roger'.
El segundo set no aumentó la brillantez del juego deplegado, en parte por el fuerte viente que soplaba en la pista, pero sí la tensión y las alternativas al resto. Tanto uno como otro tuvieron sus opciones, pero ambos fracasaron en su intento de tomar ventaja.
Federer, capaz de meterse en líos y salir de los mismos con suma facilidad, no podía derribar a un Del Potro cuyo plus de agresividad le alentaba a seguir hacia la senda de la victoria. El tenis hizo justicia y llevó la manga al tie-break. En la muerte súbita, Federer fue quien mejor manejó los tiempos y acabó equilibrando el marcador con un saque directo.
Maratón de más de tres horas
Mientras la gente iba a buscar sandwiches para saciar su hambre, los dos jugadores seguían a los suyo en el tapete. No bajaron la guardia, sobre todo con el servicio, y pronto se advirtió que el billete para la final estaría supeditado a la épica. Con la ausencia de tie-break en el tercer set, el partido se estiró hasta más de las cuatro horas.
Dos dobles faltas y una caña con la condenaron a Del Potro a ceder su servicio en el décimonoveno juego, desperdiciando Federer el juego al saque para cerrar el partido cediendo el servicio en blanco. Quizá el momento menos adecuado para demostrar que él también es humano.
El partido se dilató tanto que acabó por convertirse en el más largo de la Era Open superando el registro anterior que Novak Djokovic y Rafa Nadal firmaban en la semifinal de Madrid en 2009. Desperdiciado un 0-40 por parte de Federer con el 14-14, lo llévó a efecto con 17-17. Ahí ya no falló el maestro suizo para mantener vivo su sueño olímpico.
Federer debutó en unos Juegos en Sidney hace ahora 12 años, quedándose a las puertas de las medallas tras ceder ante Tommy Haas en semifinales y ante Arnaud di Pasquale en la lucha por el bronce. En Atenas se vio sorprendido por Tomas Berdych en segunda ronda y en Pekín por James Blake en cuartos de final, resarciéndose en el dobles donde saboreó el oro olímpico al ganar con Stanislas Wawrinka.
Ahora tiene la opción de volver a subir a lo más alto del cajón, pero en el plano individual. Sólo le separa de ello Novak Djokovic o Andy Murray. Sabe que tiene la medalla asegurada y espera colgarse al cuello la que brilla más.