Al haber ingresado en el cuadro de los 8 mejores del torneo, el tandilense ya se aseguró un diploma olímpico pero, a decir verdad, se encuentra a una victoria de asegurarse, al menos, la medalla de bronce.
Tras dos primeros games parejos, Del Potro pudo quebrar en el tercero y ponerse 2-1. Luego, confirmó y volvió a castigar en el quinto juego, mostrando un buen nivel y aprovechando los errores del francés, que dejó regalado el segundo quiebre tras un smash –casi de principiante- que murió en la zona baja de la red.
Pero la lluvia, esa eterna protagonista en la capital inglesa, obligó a detener la acción, por unos 25 minutos. Al regreso, Del Potro cerró con un ace el 40-15 que había dejado pendiente. Y luego volvió a quedarse con el saque del europeo para redondear un contundente 6-1 en menos de media hora de partido.
Sin embargo, el segundo set fue, prácticamente, otro partido. Porque aunque Del Potro mantuvo su nivel, Simon mejoró el suyo, se mostró mucho más preciso y activo que en el comienzo. Así, no lograron sacarse ventajas hasta el séptimo game, cuando el francés logró quebrar, ponerse 4-3 y luego ampliar con su servicio. La diferencia fue suficiente para obligar a ir al tercer set.
En el arranque del tramo definitivo, la historia se volcó del lado del argentino. Tras marcar el 1-0, Delpo quedó rápidamente con dos chances de break point.
Perdió la primera, pero aprovechó la segunda –gracias a un error no forzado de Simon- y pasó al frente por 2-0, mientras desde la tribuna aplaudían figuras como el cordobés David Nalbandian y el bahiense Emanuel Ginóbili, que luego veían como la diferencia se ampliaba a un clave 3-0.
Desde ahí, cada uno mantuvo su servicio. Y eso fue suficiente para que el tandilense festeje –con un gran "¡Vamos!"- un nuevo triunfo sobre el césped londinense. Lo más probable es que ahora se venga David Ferrer, tenista para nada accesible. Pero... es lo que hay...