El tenista de Dumblane, que ya ganó a Djokovic en la final del Masters Series 1.000 de Miami en 2007, esperaba ampliar su racha particular con el serbio, al que había ganado cinco de sus últimos ocho enfrentamientos.
Sin embargo, en Miami no encontró el modo de batir a Djokovic, que llegó a la final del torneo sin ceder un set y jugó un tenis sin apenas fisuras.
El número uno del mundo tenía prisa por cerrar la primera manga y lo consiguió rompiendo nuevamente el servicio del británico en el sexto juego y cerrando el set con un "ace" para un demoledor 6-1.
El tenista serbio, ganador en Miami en 2007 y 2011, iba lanzado, ganando 13 de los últimos 18 puntos del primer set.
El segundo fue más igualado, pero la mejoría del británico no fue suficiente para dar la vuelta al resultado.
El escocés llegó más fresco a la final tras jugar apenas tres partidos en todo el torneo, gracias a los abandonos del canadiense Milos Raonic en tercera ronda y el español Rafael Nadal en semifinales.
Gracias a estos imprevistos, Murray había estado sobre la pista cerca de tres horas menos que Djokovic, que sí tuvo que jugar el viernes las semifinales, en las que eliminó al argentino Juan Mónaco.
Sin embargo, esta diferencia no se vio reflejada en la pista. Murray sufría para convertir en juegos sus servicios, con varias oportunidades de romper el saque por parte del serbio, que solventaba su saque con mucha solvencia para ir igualando el set (3-3).
El número cuatro del mundo, que esta temporada había perdido apenas tres partidos y venía de ganar en Brisbane y ser finalista en Dubai, aumentó la intensidad de su tenis y mejoró sus prestaciones para complicar la vida al tenista serbio.
Del empate a cuatro se pasó a la igualdad a cinco y con saque para Murray. El escocés volvió a sufrir lo indecible, pero fue capaz de salvar otro punto de "break" en su siguiente juego a base de garra, lo que llevó a que el público de Miami se pusiese definitivamente de su lado.
Pero ahí volvió a surgir la figura del número uno del mundo, que empató a seis juegos y en el "tie break" marcó el ritmo a base de "aces" y potencia para llevarse el partido y ganar su segundo torneo del año, después del Abierto de Australia en enero pasado.