En 1962, luego de once años de militancia en la F1, puso fin a su carrera luego de un violento accidente en el circuito británico de Goodwood por el que estuvo un mes en coma y seis meses con parálisis en el cuerpo.
“Murió como vivió, luciendo maravilloso. Simplemente se cansó al final y cerró sus hermosos ojos, eso fue todo”, explicó su mujer.
Según el periódico inglés, la muerte de Moss fue consecuencia de una infección en el pecho que contrajo en Singapur justo antes de la Navidad de 2016 y “no hay indicios” de que esté relacionada con el coronavirus.
En total, consiguió 212 triunfos en las 529 carreras disputadas en las diversas modalidades en las que compitió.
Con Moss, muere el último de los participantes que quedaban vivos de la segunda temporada de la Fórmula 1, no quedando ningún superviviente de la primera tras la muerte de Robert Manzon en enero de 2015.
La Fórmula 1 encabezó las muestras de dolor por el fallecimiento del expiloto británico. “Todos en la Fórmula 1 enviamos nuestras más sinceras condolencias a la familia y amigos de Lady Susie y de Sir Stirling”, señala en un comunicado.
En 2006, La Federación Internacional de Automovilismo (FIA), le concedió la medalla de oro, al considerarle como el mejor piloto de la historia de esta categoría que nunca ganó un campeonato.