Lo de Boca fue realmente malo en la primera etapa. Muy lejano a lo que venía mostrando el equipo en los últimos juegos. Porque aun cuando su zona defensiva parece inexpugnable hubo una notable carencia de creatividad de mitad de cancha en adelante. En ese sentido, las ausencias de Edwin Cardona y de, sobre todo, Eduardo “Toto” Salvio, fueron indisimulables.
Sólo una jugada tuvo el local en la primera mitad. A los 36m Soldano aprovechó un centro de Emmanuel Mas desde la izquierda, pero su buen cabezazo con pique al piso fue desviado por Mauricio Caranta sobre su palo derecho. La experiencia del arquero (campeón de la Copa Libertadores con Boca en 2007, dirigido por Russo) aportó calma a la última línea de la T.
Nahuel Tenaglia realizó una sobria tarea como lateral derecho, anulando por momentos a Sebastián Villa. Franco Fragapane fue una buena rueda de auxilio para Tomás Pochettino. Y Mateo Retegui hizo valer toda su humanidad en el área boquense, incomodando a Lisandro López y a Carlos Izquierdoz en cada jugada aérea.
A diferencia de otras noches, en el primer tiempo el equipo que conduce Russo pareció quebrado en el mediocampo. La ausencia de Jorman Campuzano fue demasiado evidente, más allá del esfuerzo de Leonardo Jara y de Nicolás Capaldo por disimularla.
A Villa le costó desbordar (mérito de Tenaglia) y Gonzalo Maroni sigue ocupando posiciones en las cuales no se lo nota cómodo. El chico cordobés es un enganche tradicional, y sus ganas de estar le juegan en contra: como extremo por izquierda se desgarró ante el DIM en la Libertadores, y este último domingo 15/11, por derecha, intentó meter algún pase filtrado, pero se fue diluyendo en la mediocridad general.
Ante ese contexto, y viendo como la pelota nunca le llegaba limpia, Carlos Tevez se fue retrasando en el campo. Por momentos, iniciaba la acción ofensiva en la mitad de la cancha. Eso provocaba que el equipo estuviera siempre en desventaja numérica y todo se le hiciera simple.
En la segunda etapa hubo una leve mejoría de Boca, ante un rival que fue decayendo en lo físico aunque sin resignarse en la búsqueda del triunfo. Pero se insiste: las ausencias de Frank Fabra, Campuzano y Cardona se sintieron. En cambio, en el arco, Agustín Rossi, que había dado sobradas muestras de estar capacitado para asumir la responsabilidad de ocupar ese puesto cuando no está Esteban Andrada, se fue con un sabor agridulce en su paladar por su débil salida en el gol del club cordobés.
El ingreso de Agustín Obando y de Ramón “Wanchope” Ábila le dio frescura al ataque “Xeneize”. Al ser un centrodelantero goleador, Wanchope obligó a Talleres a prestar más atención en su zaga central. Y la imagen del final fue la de Joel Soñora, en un equipo plagado de exboquenses Juan Cruz Komar, Franco Fragapane, Tomás Pochettino, Retegui y Mauricio Caranta, más el arquero suplente Marcos Díaz, besando el banderín del córner para celebrar su tanto, “porque mis dos abuelos fallecieron hace dos meses y eran fanáticos de este club”.
Por el lado de Boca estuvieron también dos exTalleres como Julio Buffarini y Gonzalo Maroni, pero la imagen del hijo del actual coordinador de inferiores “xeneizes” fue finalmente lo más fuerte de la noche en la Bombonera.
De hecho, Russo no perdía como DT de Boca hace casi 13 años. Hay que remontarse hasta la final del Mundial de Clubes del 2007 ante Milan para dar cuenta del último traspié del entrenador al mando del “Xeneize”. Aquel día, el conjunto italiano se impuso por 4-2 en Japón. Después de ese encuentro, los caminos del técnico y del cuadro Azul y Oro se separaron, hasta que volvieron a encontrarse a fines de 2019 cuando inició su segundo ciclo en el club.
Boca, clasificado para los octavos de final de la Copa Libertadores de América, cayó ante Talleres y se despidió del puntaje ideal y del invicto en la Copa de Liga. De esta manera, el equipo de Córdoba pasó a liderar la Zona 4, un punto por encima del Xeneize con tres fechas disputadas. En el equipo de Miguel Ángel Russo se fueron expulsados por roja directa Obando y Izquierdoz, a los 47′ y 48′ del segundo tiempo.
Boca había comenzado su campaña en el torneo doméstico con dos triunfos como visitante, sobre Lanús (2-1) y Newell’s (2-0), mientras que Talleres le había ganado a la Lepra y luego, también como local, empató con el Granate.
Ahora, el “Xeneize” volverá a jugar el próximo viernes (20/11) contra Lanús y, cinco días más tarde, viajará a Brasil para medirse ante Internacional por la Libertadores.