Allegados a Maradona dejaron entrever que la internación para hacerle chequeos estaba prevista incluso antes del cotejo ante Patronato.
Quienes están cerca del astro notaban a Diego “bajoneado” y aseguran que incluso estaba comiendo menos. Además, exhibía algunos síntomas de ansiedad, por lo que para concurrir al estadio de Gimnasia el pasado viernes tomó una dosis superior de la medicación prescripta para su cuadro. Por eso, la imagen que dejó entonces generó preocupación en su círculo íntimo.
Diego Armando se retiró del “Bosque” antes del inicio del partido que los Triperos ganaron 3-0: lo vio por TV desde su hogar y luego se retiró a dormir, sin cenar. Su abogado, Matías Morla, al advertir los síntomas descriptos le recomendó no concurrir al partido de Gimnasia, pero el Diez insistió en no faltar al homenaje, según una nota publicada en Infobae.
Hace un par de días, en declaraciones a la agencia Télam, Leopoldo Luque, su médico personal, había señalado: “Diego no solo fue único en el fútbol, sino que físicamente también ha demostrado tener un físico privilegiado, en sus repetidas recuperaciones, con pérdidas de peso y reapariciones donde se lo ve muy bien. No tiene grises”.
“Mi participación con el equipo de salud es apoyarlo y proponerle, pero su autonomía es muy marcada. Él toma las decisiones que cree convenientes para el momento que está viviendo. A veces no quiere aceptar lo que se le sugiere y siempre se le respeta su voluntad. Hoy Diego está gozando de buena salud, siempre con ese trastorno del sueño que no es fácil de manejar, pero todo el tiempo tratamos de que mejore su calidad de vida”, dijo el neurocirujano, que trata a Maradona desde hace cuatro años.
Durante la cuarentena, Diego Armando Maradona se sometió a un plan por el que bajó 11 kilos y volvió a trotar después de la operación de rodilla que se le realizó en 2019, en la que le pusieron una prótesis.