En forma simultánea los directivos recibieron noticias de que perderían el patrocinio de tres empresas de la región, consignó la agencia EFE.
“Fue una presión muy grande y dos patrocinadores amenazaron con dejarnos. Sin dinero uno no consigue hacer fútbol. Tuvimos que desistir (de la contratación), aunque agradecemos el apoyo de parte de los hinchas que habían apoyado nuestra contratación”, declaró a la edición digital de la revista Época el supervisor del club, André Xela. “En favor del club y de la hinchada consideramos mejor cancelar la incorporación”, añadió el dirigente.
Un tribunal de la localidad de Varginha había acatado una recomendación de la Fiscalía del estado de Minas Gerais, al norte de Río de Janeiro, y aceptó que el futbolista de 35 años fichara por el Operario.
El futbolista ya había firmado el pasado año con el Poços de Caldas FC, un humilde club de fútbol del estado brasileño de Minas Gerais, pero el contrato fue rescindido meses después, ya que el equipo consideró entonces que las medidas judiciales impuestas a Bruno Fernandes habían dificultado su presencia en los entrenamientos y, en consecuencia, habían restringido su evolución y su rendimiento.
Fernandes fue detenido en 2010, cuando era figura del Flamengo y era candidato a llegar a la selección brasileña. Tres años después, el arquero fue condenado a veinte años y nueve meses de cárcel por el asesinato de Eliza Samúdio, con quien tuvo un hijo que no había reconocido.
Samudio, una modelo de 25 años que reclamaba del futbolista el pago de una pensión para su hijo, desapareció en 2010 y fue considerada muerta, aunque su cuerpo nunca fue encontrado, en un caso que conmocionó a Brasil por la fama de los involucrados y los macabros detalles del crimen.
De acuerdo al expediente de la causa, a partir de la declaración de un primo de Bruno Fernandes que participó del asesinato, Samudio fue secuestrada por orden del arquero, golpeada en la cabeza y después estrangulada. Ya muerta, el cuerpo de la mujer fue arrojado a cuatro perros rottweiler, que lo terminaron de devorar. De acuerdo al imputado, los restos terminaron siendo enterrados con bloques de cemento, aunque nunca pudieron ser hallados.
Formado en el Atlético Mineiro de Belo Horizonte, con el que debutó como profesional, Bruno jugó también en el Corinthians, aunque logró el éxito y la fama en el Flamengo, donde fue capitán y con el que ganó el Brasileirao de 2009 y tres campeonatos cariocas.