“Estoy contento porque los clubes puedan recuperar un poco su vida y estemos más cerca de la competencia sudamericana. Los testeos se van a realizar este fin de semana para arrancar el lunes. Nosotros llegamos con la idea de que empezaran el 17 los de la Libertadores y nos encontramos con esta buena noticia de poder empezar el 10”, sostuvo el titular afista.
Esa reunión encabezada por el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, contó con la participación del ministro de Salud, Ginés González García; el ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens; el mencionado Tapia; el secretario general de AFA, Víctor Blanco, que por estatuto siempre debe acompañar al presidente de la entidad, y Macarena Sánchez, jugadora de San Lorenzo y titular del Instituto Nacional de la Juventud, por el fútbol femenino, según indicaron fuentes afistas.
El protocolo sanitario elaborado por la Comisión Médica de AFA que conduce Donato Villani fue aprobado por Salud y por el Gobierno nacional.
Los entrenamientos iniciales serán de grupos de seis futbolistas, sin contactos entre ellos y con la obligación de movilizarse por su cuenta o por un medio brindado por la institución a la que representan, y posteriormente se irán sumando hasta cumplir los 20 días, cuando ya pueda practicar con contacto físico el grupo completo.
Asimismo, los clubes del fútbol argentino participantes en la Libertadores aguardarán por la reunión de este jueves que llevará a cabo el Consejo del Fútbol de la Conmebol, en la que se estudiará la posible postergación de la doble fecha de Eliminatorias al Mundial de Qatar 2022 programada para octubre (jueves 8 y martes 13).
Si eso sucede, quedarían libres esas dos semanas de fecha FIFA y consecuentemente podrían ser utilizadas para continuar la competencia de la Libertadores.
En esa reunión se analizará también que una vez finalizada la fase de grupos, los partidos de octavos de final en adelante se jueguen a un único enfrentamiento, utilizando para ello un sistema similar al de la Champions League, vale decir elegir una ciudad “burbuja”, como en aquel caso sucede con Lisboa, y evitar que los planteles sigan circulando por toda Sudamérica.
Esta posibilidad les facilitaría a los representantes argentinos tener un par de semanas más de entrenamientos y con ello llegar a la competencia en mejores condiciones respecto de los equipos sudamericanos con los que deberán competir, que en su mayoría ya están entrenando y, en muchos casos, hasta compitiendo.
El protocolo, elaborado por la AFA junto a su Comité Médico, se centra en tres grandes ejes: “Higiene y distanciamiento en los entrenamientos”, “Testeos y seguimiento” y “Precauciones en los desplazamientos y las instalaciones”. En el primer ítem, por caso, recomienda que no haya más de seis futbolistas o árbitros durante una sesión de entrenamiento en la misma cancha, que ellos sean los únicos exceptuados en el uso del tapaboca en el área de práctica, evitar ofrecer refrigerios a los participantes y que cada futbolista lleve su propia hidratación; además de las recomendaciones inherentes a toda la población (lavado de manos, distanciamiento social, desinfección).
En cuanto a los tests, las pruebas serán públicas y realizadas “por personal independiente de la entidad, competente y previamente capacitado”; es decir, no estarán a cargo del cuerpo médico de cada club. Es más, señala que “una propuesta correcta de procedimiento” es “realizar el test a todos los futbolistas / árbitros que regresen a la actividad y a aquellos que hayan tenido cualquier tipo de contacto”.
“El primer test se realizará 72 horas antes del regreso a la actividad y el segundo luego de la primera sesión de entrenamiento. Luego, semanalmente”, resalta sobre la frecuencia de las pruebas. Incluso sugiere la opción de “realizarlas sin bajar del propio vehículo”. También hace hincapié en los traslados “puerta a puerta” de los jugadores y trabajadores de los clubes desde sus hogares a las instalaciones, sin pasar por el transporte público. Serán las instituciones las que deben encargarse de proveerles un medio si no poseen vehículo propio.
Aunque no está indicado en el protocolo, el presupuesto mensual para realizar los testeos a todos los integrantes de un plantel profesional (jugadores, cuerpo técnico y médico, auxiliares, etc.) oscila los 750.000 pesos. Desde AFA ya adelantaron que respaldarán económicamente a las instituciones para poder cumplir con los requisitos para volver a los entrenamientos. A su vez, la Conmebol anunció la distribución de un fondo de 6 millones de dólares para las 10 asociaciones, de los cuales 2 millones están destinados a gastos de laboratorio, mientras el resto podrá ser invertido de acuerdo a las necesidades de cada entidad.
Días atrás, más de 80 dirigentes de la AFA encabezados por el presidente Claudio Tapia habían mantenido un encuentro virtual con el infectólogo y asesor del gobierno nacional, Pedro Cahn, con el objetivo de profundizar en el protocolo elaborado por la Asociación, escuchar recomendaciones y realizar ajustes con el fin de incorporar sus sugerencias al documento elevado al Ministerio de Salud de cada al reinicio de la actividad. Algunas de ellas fueron incorporar el uso de la aplicación Cuidar, el test del olfato y el consejo de evitar las concentraciones.
Lo que quedó pendiente de resolución fue el retorno de la competencia local, que en principio se había barajado para fines de septiembre, mientras que el 27 de octubre es el día designado por la Conmebol para el comienzo de la Copa Sudamericana.
Y también faltará activarse el fútbol de las categorías menores, ya que desde que se interrumpió la actividad por la pandemia de coronavirus la AFA sostuvo que los ascensos se definirán en cancha.
Pero para eso se necesitaba el primer paso, que era el de la vuelta a los entrenamientos, con todos los protocolos sanitarios pertinentes, y ya hay fechas para eso.
Después, su aplicación será responsabilidad de cada club, y en caso de producirse algún contagio en un plantel, lo que se hará será aislar al jugador afectado y testear a quienes lo rodearon. Si están bien, seguirán practicando. Ese será el primer desafío que tendrá que atravesar esta “nueva normalidad” del fútbol argentino.