En enero pasado, el neurocirujano italiano Nicola Acciari se refirió al posible estado del ex piloto y declaró que “debemos imaginar a una persona muy diferente de la que recordamos en la pista, con una estructura orgánica, muscular y esquelética muy alterada y deteriorada”.
El 29 de diciembre del 2013 Schumacher estaba esquiando junto a su hijo en la estación alpina de Méribel, cuando golpeó su cabeza contra una roca. La consecuencia inmediata fue un traumatismo craneoencefálico severo, con hematomas intracraneales y edema cerebral difuso. Un helicóptero lo llevó directamente a la clínica de Moutiers, para luego ser trasladado a un nuevo centro médico en Grenoble: “Ha necesitado inmediatamente una intervención de neurocirugía. Se encuentra en estado crítico”, fue el primer parte médico oficial después de practicar una doble cirugía en la cabeza del corredor.
Un coma profundo mantuvo en vilo al mundo hasta junio del 2014, cuando “Schumi” fue derivado al hospital universitario de Lausana, Suiza. El alemán estuvo poco más de 250 días entre hospitales hasta que finalmente su esposa Corinna y su representante Sabine Kehm tomaron una medida extraordinaria para proteger al ex piloto.
El oriundo de Hürth fue trasladado a su hogar en Gland, Suiza. Una mansión a orillas del Lago Geneva que fue reconstruida para mantener con vida al múltiple campeón de mundo. Una fortaleza que privó a todas las personas ajenas a su círculo íntimo de saber qué ocurría con el ídolo.
En agosto de 2018, una revelación impactó al mundo: “Cuando lo pones en su silla de ruedas frente al hermoso panorama de las montañas que miran al lago, Michael a veces llora”, confesó un familiar a la revista Paris Match.
Desde su llegada a la mansión de Suiza, el alemán recibe visitas de personas cercanas y avaladas por su mujer. Entre ellos estuvo su ex compañero en Ferrari Luca Badoer, el presidente de la FIA Jean Todt y el arzobispo Georg Ganswein, quien fue entrevistado por la revista Bunte y detalló: “Me senté frente a él, lo toqué con ambas manos y lo miré. Su cara, como todos sabemos, es la típica cara de Michael Schumacher; sólo se ha vuelto un poco más rellena”.
“Siente que a su alrededor hay gente que lo ama, que se preocupa por él y, gracias a Dios, mantiene alejado al público demasiado curioso”, continuó, para finalmente asegurar que “la familia es el nido protector que Michael necesita desesperadamente. Su esposa es el alma de la familia”.
Aún se aguarda por un comunicado oficial por parte de la familia para tener más información acerca del estado de salud de Schumacher.
El alemán ha sido el piloto con más grandes premios en su haber, con 91 victorias. Logró sus dos primeros títulos mundiales con Benetton en 1994 y 1995 y después otros cinco con Ferrari entre el 2000 y el 2004.
El pasado enero, su familia dio a conocer un comunicado en el que decía que estaba “en las mejores manos”.
Su hijo, Mick Schumacher, debutó recientemente como piloto con Ferrari y ha logrado victorias en Fórmula 2.