Allí existe desde 1961 un busto del expresidente Bartolomé Mitre, inaugurado en aquel año bajo la presidencia de Arturo Frondizi en la Argentina, en una ceremonia en la cual participaron en la época directivos de la empresa que edita el diario La Nación, descendientes del político.
La iniciativa de ponerle Diego Armando Maradona al espacio público aún sin nombre fue de un fanático del 10, el concejal Felipe Michel, del derechista Partido Progresista (PP), fuerza que a nivel nacional es aliada del presidente Jair Bolsonaro en el Congreso.
“Para mí, los mejores futbolistas que vi de Argentina fueron obviamente Maradona y después Juan Román Riquelme. Pero por Maradona tenemos un reconocimiento grande, cariño, admiración; él era admirador de Brasil y de Río de Janeiro”, destacó Michel en declaraciones que reprodujo la agencia oficial de noticias Télam.
El concejal es un exfutbolista que jugó en Flamengo y Arabia Saudita en los noventa, es amigo del argentino Alejandro Mancuso y por eso participó hasta 2013 de algunos campeonatos de showball en los clásicos entre argentinos y brasileños.
El proyecto de ley comenzó a tomar forma luego de la muerte de “Pelusa”, el 25 de noviembre de 2020. En Brasil solamente personas fallecidas pueden tener homenajes en lugares públicos.
“Yo que soy un admirador del fútbol pensé que no había nada mejor que darle a Maradona una plaza que mire a la playa de Botafogo, a la Bahía de Guanabara, y también al consulado argentino en Río”, comentó el concejal.
El proceso de votación, según informó el departamento jurídico de la cámara de concejales de Río, incluyó dos turnos. En el primero se votó a mano levantada, por unanimidad, y la plaza Diego Armando Maradona se convirtió en ley.
Pero, a los pocos días, el intendente de Río de Janeiro, Eduardo Paes, un centroderechista del Partido Social Demócrata (PSD) y opositor a Bolsonaro a nivel nacional, vetó la ley, argumentando que bautizar a estos lugares públicos es una función del Poder Ejecutivo.
Fue así que el concejo deliberante de Río se reunió nuevamente el 23 de junio para votar si eliminaba o no el veto. En esa votación, según las actas, el único que se opuso a la creación de la plaza fue el concejal Carlos Bolsonaro, quien es famoso por administrar las redes sociales del padre y fue acusado por la oposición de llevar adelante lo que se conoce en Brasilia como el “gabinete del odio”, una usina de trolls bolsonaristas en Internet.
Se desconoce el motivo por el cual apoyó el veto Carlos Bolsonaro, el segundo de los cinco hijos del presidente, llamado “02”, en lenguaje militar, por el jefe del Estado.
“Para Río de Janeiro, tener una plaza y en el futuro una estatua de Maradona es una gran atracción turística, no solamente para los argentinos sino para todos los visitantes del mundo y del propio Brasil”, comentó Michel.
El exfutbolista y concejal, hincha del Flamengo y de Boca en Argentina, según sus propias palabras, también recordó las visitas que hizo Maradona en los años noventa al sambódromo para disfrutar del famoso desfile de escuelas de samba en el Carnaval de Río.
“El además siempre fue generoso y buen amigo de sus amigos brasileños, como Zico, el mayor ídolo de Flamengo, Careca, Alemao, Ronaldinho Gaúcho”, contó quien también es titular de la comisión de deportes del concejo deliberante de Río.
El concejal Felipe Michel explicó que la rivalidad deportiva con Argentina no le impidió convencer al resto de los concejales para aprobar la creación de la primera plaza de Brasil en honor a Maradona, una medida repudiada por algunos vecinos de Botafogo en su página de Facebook.
En medio de este homenaje, el Supremo Tribunal Federal, la máxima corte de Brasil, autorizó el jueves 10/06 la realización de la Copa América 2021 tras rechazar varios pedidos para prohibir el certamen a causa de la pandemia y coincidir con la posición del gobierno del presidente Jair Bolsonaro.
De los 11 integrantes de la Corte, que se reunieron el mismo jueves 10/06 en sesión especial para tratar el tema, la postura por la autorización del torneo sumó tempranamente la mayoría de seis votos necesaria para dar la luz verde al certamen.
De esta forma, el torneo continental tuvo el aval jurídico a cambio de la aplicación de protocolos sanitarios a nivel nacional, estadual y municipal, una de las exigencias del voto de los magistrados.
La habilitación se produjo luego de que los jugadores de la selección de Brasil dijeran que estaban en contra de la organización del torneo, pero que igualmente saldrían a jugar para honrar la camiseta, según expresaron en un comunicado.
Brasil organizó en cuatro sedes el torneo, -Brasilia, Cuiabá (Mato Grosso), Goiania (Goiás) y Rio de Janeiro- pese a que las autoridades sanitarias alertaban sobre el riesgo de una tercera ola.
Los votos que formaron la mayoría contra una presentación del Partido Socialista Brasileño (PSB) fueron de los jueces Marco Aurélio Mello, Cármen Lúcia Antunes, Rosa Weber, Edson Fachin, Gilmar Mendes y Antonio Dias Toffoli.
El gobierno estuvo representado por la Abogacía General de la Unión, que presentó todos los protocolos exigidos por los jueces.
Dos jueces votaron a favor de que el gobierno presente en 24 horas un plan de mitigación de riesgos contra la pandemia.
El torneo sufrió la pérdida de un patrocinador, como es la multinacional británica de destilados Diageo, que retiró su apoyo al certamen en línea con la cervecera Ambev y la financiera Mastercard, que solicitaron no tener su nombre expuesto en acciones de marketing durante el certamen de la Conmebol.
La decisión de la fabricante de Johnnie Walker y Smirnoff, según informó en un comunicado tiene que ver “frente a la actual situación sanitaria brasileña y en respeto al momento de la pandemia”.
La empresa explicó mediante su oficina de prensa en San Pablo que el patrocinio se había decidido con el certamen siendo realizado en Colombia y Argentina y no Brasil.
Cuando Brasil fue anunciado como anfitrión, luego de las negativas de Argentina y Colombia, los integrantes del plantel brasileño discutieron un posible boicot. La idea fue discutida con líderes de otros equipos sudamericanos, pero la decisión no salió adelante por falta de consenso, según una nota publicada el lunes 07/06 por el diario Correio Braziliense.
A causa de las amenazas de boicot, los diputados que apoyaban a la base del presidente de ese país Jair Bolsonaro no evitaron las criticas a Tite y argumentaron que el técnico debía ser despedido y reemplazado por Renato Gaúcho, quien tenía autonomía para convocar a un nuevo equipo a participar en la competencia, según lo publicado por Correio Braziliense.
Las ruedas de prensa de los jugadores fueron canceladas, a excepción del mediocampista defensivo Casemiro, quien había manifestado que ya todos conocían la posición de los integrantes del plantel profesional y del comité técnico de Tite al respecto. También el miércoles 09/06, los jugadores y empleados del equipo que así lo deseaban podrían vacunarse, pero esto no sería requisito para los participantes de la Copa América. La inmunización se llevaría a cabo en la sede de la Conmebol, en Paraguay, según reveló Correio Braziliense.
Además de Brasil, otros equipos ya habían confirmado su participación en la competición. La AFA, publicó un comunicado oficial diciendo que la decisión era “un reflejo de la deportividad” de la entidad a lo largo de la historia, publicó Lance.
Ante este panorama, el presidente interino de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) tras la destitución de Rogério Caboclo, Antônio Carlos Nunes, más conocido como coronel Nunes, habló en declaraciones que reprodujo el sitio Globo Esporte sobre la situación de Tite ese mismo lunes 07/06. Declaró que no veía motivos para el cambio y garantizó al técnico a cargo.
Rogério Caboclo, quien tenía planes de canjear a Tite por Renato Gaúcho, fue removido de la presidencia por 30 días debido a una denuncia de acoso moral y sexual realizada por una empleada de CBF. Negó todos los cargos. CBF fue notificado de la decisión y emitió un comunicado el domingo 06/06. Informó que el proceso seguirá en un estricto secreto, según Globo Esporte.