Lucas Castro recibió de Pelletieri y en posición de wing izquierdo se acomodó y sacó un derechazo combado, precioso e inatajable para Cambiasso.
La diferencia tranquilizó a Racing que siempre dio la sensación de estar cerca de eagrandar diferencias, algo que logró a los 35: Teo desairó con categoría a dos oponentes y cedió para Castro, quien sacó otro derechazo de primera, que pegó en el horizontal y se fue a dormir detrás de la línea de sentencia. El 2-0, merecido, casi se achica porque Matos se perdió el descuento abajo del arco justo antes del descanso.
El complemento fue de ida vuelta. Racing, con Teofilo como organizador y gran figura, tuvo varias situaciones como para marcar el tercer gol y bajarle la persiana a cualquier fantasma que hubiese osado con merodear en la noche de Avellaneda.