Días atrás Urgente24 advirtió que dicho proyecto de ley -que cuenta con media sanción- estaba frenado en Diputados. Si bien el oficialismo logró el dictamen de mayoría en comisiones sobre esta iniciativa (al que la oposición llama "superpoderes"), no consiguió consenso para tratarlo en el recinto.
Además del 411/21, la última tanda de DNU’s incluye al 412/21, sobre el Acuerdo con el Club De París con relación al diferimiento de los pagos de la deuda pública -convertido en el DNU número 100-; y el 413/21, que prohíbe los despidos y suspensiones hasta el 31 de diciembre de este año.
De esta manera, Alberto Fernández ya firmó más DNU que su antecesor Mauricio Macri, que en sus cuatro años (2015-2019) emitió 70; y que su vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que en sus ocho años de gobierno dictó 77, según publica Semanario Parlamentario tomando datos oficiales del Sistema Argentino de Información Jurídica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
El mandatario sólo se encuentra por debajo de Carlos Menem, que figura con 195 en sus diez años de presidencia; de Eduardo Duhalde, que firmó 152 en 16 meses -post crisis 2001-; y de Néstor Kirchner -de quien Fernández fue jefe de Gabinete-, que se alzó con 236. Habrá que ver si una vez finalizada esta gestión, Alberto F. no superó también a estos ex presidentes.
Los exmandatarios que se encuentran en lo más bajo del ranking de DNU son los radicales Raúl Alfonsín (1983-1989), con 6; y Fernando de la Rúa (1999-2001), con 38.
Del total de los 101 que Alberto Fernández lleva emitidos, un poco menos de la mitad fueron tratados por la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo del Congreso, encargada de analizar la validez o invalidez de este tipo de normas.
Desde el oficialismo justifican el uso de esta herramienta amparándose en que a Alberto Fernández le tocó gobernar en medio de una pandemia imprevista. Desde la oposición, en tanto, rechazan el “abuso” de los DNU teniendo un Parlamento funcionando.
Más allá de la pandemia, está claro que el Presidente podrá jactarse de dialoguista, pero, como se mencionó anteriormente, dialogar no es consensuar. Y para gobernar un mandatario necesita imperiosamente poder generar acuerdos con todos los sectores (caso contrario, deberá gobernar por decreto...).